Venezuela vuelve a estar en el foco mediático tras la captura por parte de Estados Unidos del dictador Nicolás Maduro. Por supuesto, no es necesario extenderse en por qué el sucesor de Hugo Chávez ha perpetrado durante años una dictadura y cómo ha dejado, siguiendo la estela de “su comandante”, al país en la ruina. Un país que, por otro lado, era inmensamente rico, próspero, y con unos visos de desarrollo en toda Sudamérica que propiciaba una inversión extranjera en el continente tremendamente potente. Planes de desarrollo que, sin embargo, quedaron frustrados con la dictadura de Hugo Chávez que hoy continúa la interina y amiga de Zapatero, Delcy Rodríguez. Ella, por supuesto, ha jurado su cargo queriendo cumplir, como sus sucesores, con el “legado de Bolívar”, al que llaman “libertador” de Sudamérica y al que, cada vez que pueden, ponen en su boca para justificar sus barbaries. El criollo Bolívar, que vivió y estudió en España, es su ejemplo a seguir para continuar dominando un país que sistemáticamente oprime a sus ciudadanos. Pero, ¿por qué se han empeñado en aumentar la leyenda de Bolívar? ¿Qué episodios han sido los que han marcado la trayectoria chavista? Seguro que lo recuerdas: toma de posesión de Gustavo Petro en Colombia, en agosto de 2022. Un acto al que acude el rey, Felipe VI, y que causa polémica por una simple razón: no se pone en pie cuando desfila la espada de Simón Bolívar. Puede parecer distópico, y en realidad algo de eso hay, porque el régimen de Petro y el de Maduro tienen en común las loas excesivas a Bolívar, hasta el punto de convertir su espada en un símbolo contra el “imperialismo” y el modo de gobernar de sus países. No es casualidad que también los guerrilleros hayan convertido a Bolívar en un héroe, y los narcotraficantes, hasta el punto de que Pablo Escobar y los guerrilleros colombianos lucharon por esa espada. Bolívar, si bien hizo mucho por independizar esa parte de Sudamérica, no fue precisamente un modelo a seguir. Nacido en Caracas como descendiente de una familia vasca, completó sus estudios en España y en París, y vivió su juventud como un auténtico aristócrata. Sin embargo, atraído y obsesionado con el régimen napoleónico, regresó a Venezuela con el fin de formar campañas para independizar Sudamérica. Negado a seguir el modelo estadounidense, Bolívar eligió la violencia para “liberar” a las provincias españolas en América, y cargó duramente contra los españoles que ahí vivían, hasta el punto de querer exterminarlos. Simón Bolívar, que era, de facto, español, sentía una aversión tremenda por todo lo que era español, pese a estudiar en España y descender de una familia aburguesada vasca. Por eso, cuando se decidió en sus campañas a “liberar” al pueblo sudamericano, aprovechó para ejecutar a los españoles. No se trata, por desgracia, de un solo episodio, sino que fueron varios en los que Bolívar y sus gentes arremetieron violentamente contra los españoles. “Nosotros hemos sido encomendados a destruir a los españoles. Que desaparezcan para siempre del suelo colombiano los monstruos que lo infestan y han cubierto de sangre; que su escarmiento sea igual a la enormidad de su perfidia, para lavar de este modo la mancha de nuestra ignominia y mostrar a las naciones del universo que no se ofende impunemente a los hijos de América” llegó a decir. Y, al menos, lo intentó. En 1813, en su conocida como 'Campaña Admirable', asesinó a más de 600 soldados que ya se habían rendido y, además, mandó a exterminar a todos los españoles que no se manifestasen a favor de la independencia venezolana. Asimismo, mandó a fusilar a casi mil españoles, mientras mataba y quemaba a los españoles ingresados en los hospitales. Pero si hubo un episodio sangriento, ese fue el de la 'Navidad Negra', el 24 de diciembre de 1822. Bolívar buscaba “liberar” Colombia, encontrándose con un escollo difícil de superar: la ciudad venezolana de San Juan de Pasto. Ahí, por órdenes del hoy “padre libertador” para los chavistas, y tan admiradores de él, se asesinaron a miles de mujeres, niños y hombres que se mantuvieron leales a la Corona española. Mujeres, niños y hombres que habían defendido con lealtad a la monarquía española y al catolicismo, y a los que persiguieron casa por casa. Exterminaron familias enteras y todo con un fin: acabar con los españoles allá donde se encontrasen, por una razón de odio, y no de liberación.