La solución que plantea un experto para la playa de Matalascañas que no pasa por expropiar viviendas

El paso de la borrasca Francis ha dejado una estampa desoladora en el paseo marítimo de Matalascañas. Los efectos del temporal han sido de tal magnitud que la Unidad Militar de Emergencias (UME) se ha desplazado a la zona, a petición del Ayuntamiento de Almonte, para evaluar los daños y definir las posibles líneas de actuación. En este contexto, el catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, Juan Antonio Morales, ha analizado la situación en el programa 'Herrera en Cope', donde ha expuesto las causas del problema y ha planteado una solución a largo plazo. Morales explica que la vulnerabilidad de Matalascañas no es nueva. "La zona de Matalascañas es erosiva secularmente", afirma el geólogo. Una prueba irrefutable de este fenómeno es la icónica Torre La Higuera, una antigua torre almenara que hoy se encuentra sumergida en el mar, demostrando el retroceso constante de la línea de costa. Según el experto, la construcción de la urbanización fue "una mala elección del lugar", ya que se levantó sobre un acantilado, una formación que por definición es erosiva, en lugar de en zonas de acumulación de arena como las cercanas a Doñana. El cambio climático ha agravado esta situación, aumentando la frecuencia e intensidad de los temporales. Morales señala que la borrasca Francis ha sido especialmente dañina porque "ha venido desde el sur", una dirección que anula el efecto protector de los espigones existentes. De hecho, el catedrático sostiene que los espigones, lejos de ser una solución, "han perjudicado y agravado el problema" al interrumpir el tránsito natural de arena que debería alimentar la playa. Frente a las soluciones tradicionales, Juan Antonio Morales lanza una propuesta innovadora para proteger el litoral. "Yo propondría más la creación de una duna artificial por delante del paseo marítimo", ha declarado en los micrófonos de Cope. Esta medida consistiría en acumular un gran volumen de arena que funcionaría como un almacén natural y una barrera de protección. Esta duna artificial, según detalla Morales, actuaría como un escudo. Durante una tormenta, "el oleaje quitaría arena de la playa", y si el temporal tuviera "más hambre", atacaría la duna, que suministraría arena a la playa y evitaría así "el ataque directo al paseo marítimo". El geólogo reconoce que se trata de una "solución compleja y además cara", pero la presenta como una alternativa más sostenible y eficaz que otras opciones sobre la mesa. La otra gran solución planteada por el Gobierno es el retranqueo del paseo marítimo, una medida que implicaría darle más espacio al mar. Sin embargo, esto conllevaría la expropiación y el derribo de las viviendas situadas en primera línea de playa. Morales se muestra muy crítico con esta posibilidad, ya que en muchas zonas no hay espacio físico para mover el paseo sin afectar a las casas. La expropiación, además de ser una opción también muy costosa, sería, en palabras del catedrático, "tremendamente impopular". Morales argumenta que una decisión así genera un fuerte rechazo social. "Es tremendamente impopular, quitaría votos, porque el ciudadano al final tiene la sensación de que su gobierno no lo protege, sino que lo que hace es quitarse el problema del medio", sentencia. El experto añade que es una medida que apenas se ha atrevido a aplicar en España. Finalmente, preguntado por el impacto en la fauna, Morales ha tranquilizado explicando que los animales y los ecosistemas de la zona, especialmente en el entorno de Doñana, "se adaptan a estos cambios", ya que los episodios erosivos han ocurrido siempre de forma natural.