La temporada de Navidad y Reyes ha traído, un año más, un superávit de regalos que puede provocar un colapso en los más pequeños. Ante esta situación, el experto en psicología infantil Vicenç Arnaiz ha explicado en los micrófonos de COPE Menorca cómo gestionar esta abundancia de juguetes para que no derive en frustración y apatía, advirtiendo que a menudo se compra sin criterio y se confunde el consumismo con la felicidad. Arnaiz ha señalado que "la austeridad genera creatividad e implicación". Según el psicólogo, un niño se aburre mucho más con una gran cantidad de regalos que con solo dos o tres. Defiende el valor de los materiales no estructurados, como unos simples palos, frente a juguetes muy definidos, ya que los primeros "permiten inventar juegos" y fomentan la interacción y la imaginación, mientras que los segundos ofrecen "muy pocas posibilidades combinatorias". La principal recomendación del experto es racionar los regalos y no ponerlos todos al alcance de los niños a la vez. "No podemos tener tanto material al alcance, porque acaban por no jugar", ha afirmado Arnaiz. Sugiere aprovechar los periodos de vacaciones o de más tiempo libre para sacar gradualmente los juguetes que no se han estrenado, permitiendo así que los valoren de forma individual. Junto con la dosificación, el psicólogo destaca la importancia de fomentar la gratitud hacia quienes han hecho los regalos, ya sea con un dibujo o una tarjeta. Además, propone aprovechar la situación para hacer una selección de los juguetes que ya no se usan y así "compartir o regalar" a otros niños que no tienen tantos, o incluso realizar intercambios para darles una segunda vida. Vicenç Arnaiz también ha alertado de que la tecnología tiene funciones distintas, ya que las pantallas, en general, no tienen un objetivo educativo, sino que están diseñadas para "entretener porque atrapan", generando una sensación de bienestar a nivel cerebral que puede ser contraproducente. El psicólogo ha sido contundente al vincular el uso inadecuado de las pantallas con problemas en el desarrollo infantil. "Hay muchos más niños y niñas con trastornos de conducta y de aprendizaje por culpa, y los estudios lo evidencian, del uso inadecuado de estas tecnologías", ha sentenciado Arnaiz, especialmente cuando se exponen a ellas antes de los cuatro años.