Las rebajas de enero ya han comenzado en Madrid, marcando el fin de las compras navideñas y el inicio de la búsqueda de gangas. Para este año, la previsión de gasto en la capital alcanza los 112 euros por persona, una cifra superior a los 100 euros del año pasado. Las tiendas ofrecen descuentos iniciales de entre el 40 y el 50 por ciento, con abrigos a 29,99 euros, y pantalones o chaquetas por 15 euros. Aunque muchos consumidores aprovechan las ofertas, los expertos alertan sobre los hábitos de consumo. Eduardo Zamácola, presidente de la Asociación Nacional de Moda (Acotex), señala que el comprador "está tremendamente acostumbrado a comprar con descuentos agresivos o a un precio muy bajo". Esta tendencia, según Zamácola, fomenta la aceptación de prendas de dudosa calidad y precios irrisorios, una situación que peligra el comercio local. Este fenómeno, conocido como 'fast fashion', prioriza la cantidad y el bajo coste sobre la calidad y la durabilidad. Las cifras respaldan esta preocupación: en las últimas dos décadas, la producción de ropa se ha duplicado, mientras que el tiempo medio de uso de cada prenda se ha reducido en un 40%. El auge de la moda rápida tiene un impacto directo en el medio ambiente. Solo en Madrid, se han producido 132 toneladas de residuos textiles en 2024, frente a las 128 del año anterior. Como alternativa, el mercado de segunda mano gana adeptos. Lucía Andújar, de la empresa gestora Recumadrid, explica que "la gente está más concienciada" y disfruta al "encontrar tesoros, porque una tienda de segunda mano son cosas únicas". Sin embargo, la reutilización es aún minoritaria, ya que solo el 6% de las toneladas recogidas se destinan a tiendas de segunda mano. El 80% de la ropa de los contenedores de Madrid se exporta a Asia y África. El principal problema actual es que la ropa es cada vez de peor calidad, con mezclas de materiales que dificultan su reciclaje e incluso con productos no permitidos que impiden darle una segunda vida. Ante esta situación, los expertos ofrecen dos consejos para afrontar las rebajas de forma más consciente: reflexionar sobre si la prenda es realmente necesaria y hacer una lista para evitar compras impulsivas, priorizando la durabilidad por encima del precio.