La periodista Sol Villanueva, cuyo rostro fue familiar para millones de espectadores durante los nueve años (1997-2006) que presentó los Informativos Telecinco, ha compartido la sobrecogedora experiencia que transformó su vida por completo. En enero de 2020, mientras residía en Riad (Arabia Saudí), un extraño conjunto de síntomas culminó en un diagnóstico devastador: síndrome de Guillain-Barré, una enfermedad que la dejó completamente paralizada en cuestión de días, iniciando así un largo y arduo camino hacia la recuperación. Todo comenzó con sensaciones que podrían confundirse con un agotamiento común. "Son principalmente cansancio, debilidad, pero es muy fácil confundir con un estado débil en general", explica Villanueva. Sin embargo, pronto apareció una señal determinante que, según la periodista, todo el mundo debería conocer: "El síntoma que más me llamó la atención, aparte de esa debilidad, fue el hormigueo en los dedos, en las manos, en las yemas de los dedos. Eso es muy determinante". La progresión de la enfermedad fue fulminante. Lo que empezó como un cansancio generalizado se convirtió en una parálisis total en apenas tres o cuatro días. "Ya te quedas, bueno, en mi caso, que fue un Guillain-Barré severo, no me podía mover absolutamente nada", relata. El síndrome de Guillain-Barré es una afección en la que el propio sistema inmunológico ataca por error al sistema nervioso, devorando la mielina que recubre los nervios e impidiendo la transmisión de las señales nerviosas. El brote de la enfermedad la sorprendió en Riad, donde la atención médica inicial fue confusa. Tras una primera visita a urgencias en la que no detectaron el problema, su estado se deterioró hasta el desplome total. "Ya estaba completamente desplomada, o sea, no podía mover los brazos, era un trapo", recuerda. Finalmente, un neurólogo dio con la clave, pero para entonces ya había perdido casi toda la consciencia y la capacidad de respirar por sí misma, lo que la llevó a la UCI. Villanueva pasó un mes y dos semanas ingresada en la UCI de la capital saudí, intubada y con respiración artificial. La sensación de vulnerabilidad era absoluta, hasta el punto de sentir la cama del hospital como un final inevitable. "Esa cama la sentía como una tumba. Estaba convencida, lo sentí así, que si me dejaban allí, se acabó. Pues ya está, hasta aquí hemos llegado, este es el final", confiesa sobre la crudeza de aquellos momentos. La dificultad para retirarle la ventilación asistida aceleró su traslado a España, concretamente al prestigioso Hospital Nacional de Parapléjicos de Toledo. Para Sol, esa repatriación fue sinónimo de salvación. "En ese momento ya supe que me iba a recuperar", asegura. Sin embargo, el camino que le esperaba fue extremadamente duro. "Fue muy doloroso, porque la primera vez que me sentaron era un dolor intensísimo en cada parte de tu cuerpo cuando se doblaba". Su llegada a Toledo coincidió con el estallido de la pandemia de COVID-19, lo que paralizó las rehabilitaciones y suspendió las visitas, sumiéndola en un profundo aislamiento. Pasaron meses hasta que pudo realizar el más mínimo movimiento. El punto de inflexión llegó de la mano de un celador que, un día de verano, la puso de pie sujetándola por las axilas. "Y me dice, 'mira, estás de pie tú sola'. Y cuando yo me di cuenta de que la verdad que yo me estaba sosteniendo a mí misma, buah, empecé a llorar y lo abracé". La recuperación del habla fue otro hito en su proceso. Tras cinco meses sin poder articular palabra debido a la suspensión de las terapias de logopedia por la pandemia, un día su voz regresó para sorpresa de todos. "Empecé a saludarlos, hola Ángel, hola Agustín... Y todos me miraban con cara de sorpresa, me decían, '¿eres tú, estás hablando?' Y a partir de ahí, ya no he parado", cuenta con humor. Toda su experiencia ha quedado plasmada en un libro, una herramienta que para ella fue vital. Su psicóloga en el hospital la animó a escribir, y su terapeuta ocupacional le adaptó un ordenador que podía manejar con la barbilla y la cabeza. "Escribir era como una salida, un escape. Tenía que llenarme, si con el cuerpo no puedes hacer nada, te queda tu mente", afirma. Aquel ejercicio terapéutico se ha convertido ahora en Alas en la oscuridad, una versión reeditada y ampliada de su obra original con un propósito claro: "Que le sirva de ayuda a la gente que pasa por lo mismo".