Lethal Crysis desvela la cara oculta de Groenlandia: así se vive en la isla de hielo

El viajero y documentalista Rubén Díaz, más conocido como Lethal Crysis, ha compartido en el programa 'La Tarde' de COPE con Pilar García Muñiz su experiencia tras dos viajes a Groenlandia. Este vasto territorio, cubierto de hielo en un 85%, presenta una realidad compleja que va más allá de los paisajes helados, marcada por el aislamiento extremo, una cultura ancestral y una creciente importancia geopolítica. Díaz ha estado en Groenlandia en dos ocasiones. La primera fue junto al explorador polar Larramendi, a quien ha descrito como "una auténtica leyenda de España", realizando travesías en kayak "entre glaciares" en el sur. La segunda expedición le llevó al norte, a la región de Tule, donde completó una travesía de 400 kilómetros en trineo de perros para documentar la cultura de los inuits, un "viaje al pasado" a una de las zonas más aisladas. El documentalista describe la isla como un lugar de dimensiones colosales, con dos millones de kilómetros cuadrados y un espesor de hielo que puede alcanzar los tres kilómetros. Este hielo es el protagonista del paisaje, especialmente en verano con el deshielo. "De allí se cree, si no me equivoco, que pudo salir el iceberg que impactó al Titanic", ha comentado sobre la bahía de Ilulissat, de donde proceden los icebergs más grandes del mundo. La vida en Groenlandia se concentra en pequeños núcleos de población. Las llamadas ciudades son en realidad pueblos de 1.000 o 2.000 habitantes, como la propia capital, Nuuk. Esta situación de aislamiento, unida a unas condiciones climatológicas extremas con inviernos de noche perpetua y temperaturas de 30 grados bajo cero, genera graves problemas sociales como el alcoholismo. Lethal Crysis ha explicado que la situación es tan grave que "en el norte directamente se prohibió el alcohol para que no destrozara a las personas y las familias". En el sur, donde no existe tal prohibición, "es cierto que se encuentran alcohólicos caminando por la calle". A esto se suman otros problemas como los robos, que sorprenden en comunidades tan pequeñas donde "todos se conocen". Pese a estos desafíos, Díaz ha afirmado que los groenlandeses "como personas son encantadores", aunque con un carácter muy diferente. La cultura inuit "nada tiene que ver con la danesa" y, aunque políticamente pertenecen a Dinamarca, "la autonomía que tienen es prácticamente absoluta". La geografía impone un modo de vida sin conexiones terrestres. "No hay un solo pueblo en todo el país que se conecte a través de una carretera", ha señalado Díaz. Los desplazamientos se realizan en avioneta, helicóptero, barco, trineo de perros o motos de nieve. Como anécdota, ha revelado que en toda la isla solo hay dos semáforos, y ambos están en la misma calle de la capital. El turismo en Groenlandia, aunque creciente, es selectivo. "Es un turismo que es caro", ha explicado Rubén Díaz, ya que la gente busca "algo más de aventura". Los costes y la logística limitan el flujo de visitantes, pues al aeropuerto de Narsarsuaq, por ejemplo, solo llegan dos vuelos semanales en verano, cuyas plazas deben compartir con la población local. En la conversación también ha participado el almirante retirado Ángel Tafalla, quien ha aportado la visión geopolítica. Según Tafalla, el interés del expresidente Donald Trump en la isla responde a su enorme potencial en recursos naturales, como petróleo y materias raras, muy valiosas para la tecnología y el armamento. "El cambio climático puede hacer dramáticamente cambiar esta tierra", ha advertido. Actualmente, la explotación de estos recursos "no es rentable" por el "infierno blanco" que suponen las condiciones climáticas. A la riqueza del subsuelo se suma su posición estratégica, ya que la trayectoria más corta para un hipotético ataque con misiles balísticos entre Rusia y Estados Unidos sobrevolaría la isla.