No es novedad que el estado de conservación de la anguila europea (Anguilla anguilla) atraviesa uno de los peores momentos que se recuerda. El negocio de lujo que exprime a su cría —un manjar de precio estratosférico al alcance de muy pocos— tiene a la especie atrapada en «una espiral de extinción», como así la denominaron desde el propio Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), puesto que cuanto más escasa es, más se paga. Y por lo tanto más rentable es para quienes la explotan.