Rosa Moledo, lingüista : "El gallego es mi lengua, es mi idioma, es mi identidad, es mi idiosincrasia, es todo"

El excelente trabajo de Candela Peña en la serie El caso Asunta ha puesto de manifiesto una profesión tan desconocida como fundamental en el mundo audiovisual: la de asesor lingüístico. Detrás del laureado acento gallego de la actriz se encuentra Rosa Moledo, una lingüista que lleva más de 30 años entrenando la voz de los actores para cine y televisión. Moledo ha sido una pieza clave en producciones de gran éxito como Fariña, Mareas Vivas o la película Quien a hierro mata, protagonizada por Luis Tosar. Su labor consiste en asegurar que el acento de los intérpretes sea creíble y preciso, un trabajo que ella misma define con humor y franqueza. Cuando le preguntan por su oficio, Rosa Moledo tiene una respuesta clara y directa. Aunque su primera profesión fue la de traductora, bromea diciendo que su principal ocupación es "coger a gente normalmente famosa y decir, 'no, lo estás haciendo mal, no es así'". Una crítica constructiva, matiza, que es la base de todo aprendizaje. Su especialización es el gallego, su lengua materna, y no se atrevería a trabajar con otros acentos por la enorme cantidad de matices que implica. "El gallego es mi lengua, es mi idioma, es mi identidad, es mi idiosincrasia, es todo", ha afirmado la experta. Gracias a este profundo conocimiento, puede tanto enseñar el acento a actores de cualquier procedencia como ayudar a eliminarlo cuando un gallego necesita un registro neutro, aunque asegura que el acento neutro no existe. Uno de los casos más sorprendentes de su carrera ocurrió durante el rodaje de Fariña, la aclamada serie sobre el narcotráfico en Galicia. Moledo ha contado cómo varios actores gallegos que habían desarrollado su carrera en Madrid tenían serias dificultades para recuperar su propio acento. "Tuvieron que ir a trabajar a Madrid y perdieron el acento. ¿O se lo corrigieron? Si quieres trabajar aquí tienes que ser neutro", explica Moledo. Estos actores, acostumbrados a suprimir sus siete vocales, la musicalidad y otros rasgos del gallego, se enfrentaban a un doble proceso: desaprender la neutralidad impuesta para volver a encontrar sus raíces sonoras. El método de trabajo de Moledo se adapta a cada proyecto. Generalmente, comienza con una sesión de pautas y trucos generales, para luego abordar el texto específico que el actor debe interpretar. Sin embargo, para ella lo ideal es estar presente durante el rodaje, algo que no siempre ocurre. "Es un peligro muy grande, porque no es lo mismo un trabajo de mesa que un trabajo luego con acting", subraya. En algunos casos, la preparación va más allá de las sesiones teóricas. Con actores como Óscar Casas o Diego Garisa, Moledo ha empleado una técnica de inmersión lingüística absoluta. Se llevó a los intérpretes a su aldea natal de diez casas en Mazaricos (A Coruña) durante un fin de semana para que se empaparan del ambiente, la cultura y, sobre todo, el sonido real del lugar. "Yo siempre digo que los idiomas, la letra es importante, por supuesto, pero es que la letra se aprende, lo más difícil es la música", sentencia la asesora. Esta experiencia, complementada con la gastronomía local, se convirtió en una herramienta clave para que los actores asimilaran la melodía del acento gallego de una forma natural y profunda. Moledo defiende la importancia de su figura en los rodajes, comparándola con la de otros profesionales cuya presencia nadie cuestiona. "No les piden que se maquillen solos, no les piden que miren si tienen brillos, no les piden que se peinen y, sin embargo, sí que a lo mejor tienes que hacer de gallega y no tienes a nadie que te apoye en rodaje", argumenta, destacando la necesidad de este apoyo para que los actores puedan centrarse únicamente en la interpretación sin que el acento reste libertad creativa.