Ayuntamiento y Gobierno central no se ponen de acuerdo. Mientras, la situación en Matalascañas ha alcanzado un punto crítico tras los devastadores efectos de la borrasca Francis, que han agravado una crisis de erosión litoral que amenaza con derribar inmuebles y comprometer infraestructuras vitales. El alcalde de Almonte, Francisco Bella, ha anunciado la puesta en marcha de un plan de choque municipal ante lo que califica como la "desidia" de la Administración General del Estado. Tras una reunión con representantes del Gobierno central, ambas administraciones no han conseguido acercar posturas. La metáfora utilizada por Francisco Bella para describir la falta de sintonía con el ministerio ha sido contundente. El alcalde ha criticado que, frente a una emergencia que amenaza con el colapso de edificios, el Gobierno plantee soluciones burocráticas o de gran calado, como el retranqueo (la reubicación) del paseo marítimo, que no frenan la embestida actual del mar. Esta visión a futuro choca frontalmente con la necesidad de proteger ya mismo los bienes y la seguridad de los vecinos, una realidad que, según Bella, el ministerio no ha comprendido en su totalidad. "Yo espero que la reunión de hoy haya servido para aclarar un poco en qué términos estamos hablando cada uno", ha señalado con la esperanza de que el mensaje de urgencia finalmente cale en la administración estatal. La frustración del consistorio es tal que, pese a no tener las competencias directas, ha decidido actuar. "Hemos pedido un salvavidas y lo que nos intentaban traer era un transatlántico que teníamos que construir", ha lamentado el alcalde en los micrófonos de COPE Andalucía. La demanda es clara: una acción de emergencia que ponga todo en su sitio, en la misma línea que el propio ministerio ha actuado en el pasado, independientemente del color político del ayuntamiento: "Aquí estamos hablando de una cuestión institucional y, sobre todo, del interés de muchísimos vecinos". El Ayuntamiento de Almonte ha movilizado recursos propios para ejecutar un plan de choque. Maquinaria pesada trabaja desde primera hora de la mañana en los puntos más críticos del litoral: el entorno del edificio Alcotán, la zona del Pueblo Andaluz y, de manera prioritaria, la depuradora municipal de aguas residuales. Según una "primera valoración" municipal, se necesitarían "casi nueve millones de euros para restaurar lo que ha desaparecido". Los daños se extienden a lo largo de un kilómetro y medio de costa, afectando a entre 50 y 60 inmuebles, algunos de ellos de carácter colectivo, lo que eleva la cifra de damnificados a "miles de personas". La gravedad de la situación ha llevado al consistorio a solicitar formalmente la declaración de Matalascañas como "Zona afectada gravemente por una emergencia de Protección Civil" (zona catastrófica), un paso que facilitaría la llegada de ayudas estatales extraordinarias para paliar los daños. Para el alcalde de Almonte, la raíz del problema se encuentra en el Espigón Juan Carlos Primero, una infraestructura construida hace décadas para proteger el puerto de Huelva que, según ha denunciado, bloquea el paso de "1.400.000 metros cúbicos anuales de arena". Esta arena, ha afirmado, "falta en Matalascañas desde hace 50 años". La ausencia de una regeneración de arena "en tiempo y forma" ha dejado la playa con un déficit de casi cinco metros de profundidad, convirtiéndola en "una bañera" donde el mar impacta con una violencia desmedida contra el paseo marítimo. Bella ha puesto como ejemplo que en la zona donde sí se aportó arena recientemente, no se ha producido "ningún problema", mientras que "en el lugar donde no han estado la arena, sí es donde se ha producido el desastre". Frente a esta realidad, la solución "estructural" propuesta por el Secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, consistente en el retranqueo de la línea de costa, es vista por el alcalde como una "locura". Este plan implicaría "mover el paseo marítimo 100 metros tierra adentro y eliminar más de 300 edificaciones". Bella lo considera inviable: "Es una locura plantear expropiaciones y demoliciones masivas mientras el agua entra en los patios de los vecinos, no tiene ningún sentido". En su lugar, exige que se replique el modelo de cimentación que el propio ministerio ejecutó con éxito hace siete años en otro tramo de 300 metros del paseo. "Matalascañas es el soporte económico de la comarca y no vamos a permitir que se pongan de lado. La gente de Doñana también es importante", ha advertido. Pese a que la imagen proyectada por el desastre "no acompaña" y podría afectar al turismo, el alcalde confía en la capacidad de recuperación. "Nos quedan aún tres kilómetros que están magníficamente y que son perfectamente disfrutables", ha concluido, expresando su esperanza de que, con la ayuda de todas las administraciones, Matalascañas pueda tener las infraestructuras a punto para la temporada estival.