El chavismo toma las calles para impedir movilizaciones de la oposición

En la capital venezolana las calles que durante años fueron el escenario de protestas masivas, de enfrentamientos hasta el hartazgo o la detención, hoy son un recuerdo. La disidencia ha sido borrada del espacio público, no por falta de ganas, sino por un miedo que se ha vuelto más sofisticado, más íntimo. La represión ya no necesita de grandes despliegues; se ha atomizado, se ha metido en los teléfonos, en las conversaciones, en la decisión de abrir o no un negocio. La captura de Nicolás Maduro no trajo consigo la esperada explosión de júbilo, sino una nueva forma de control, más silenciosa pero igual de efectiva. El chavismo, decapitado pero no muerto, ha entendido una máxima fundamental del poder: la... Ver Más