El filo del gol

Cuando arranca el partido, y más aún en El Sadar, la prioridad es ponerse por delante. En ese momento, el equipo busca verticalidad, ritmo y agresividad. Un rock and roll directo, potente y sin concesiones. Pero cuando por fin lo consigues, la música cambia. Las urgencias desaparecen y surge la necesidad de control y equilibrio, algo más parecido al jazz o a una melodía suave. Es el momento de manejar el ritmo, minimizar riesgos y jugar con inteligencia.