Inteligencia artificial que hace reír a las abuelas

El panorama más temido por cualquier hijo o nieto ha llegado. Raro es el día que una madre, un padre, una abuela o un abuelo, con la inocencia propia de quien tiene una edad que le ha dispensado de lidiar con los bulos cibernéticos, no corra, móvil en mano y sonrisa en la cara, a enseñarle a su descendiente más cercano –no genética, sino geográficamente– un vídeo de un gatito “real” que habla. “¿Cómo le habrán enseñado?”, se pregunta, incrédulo, quien desconoce la inexistencia de los límites que ha alcanzado la Inteligencia Artificial.