La soltera «más chula de Valencia» le para los pies a su cita por el tema del sexo: «Eso no lo quiero tocar»

Jennifer (20) se presentó en 'First Dates' como «una choni 100% y la más chula de Valencia», aunque hace unos meses dio carpetazo a su pasado rebelde dispuesta a centrase en los estudios. Después de aprobar la ESO, planea sacarse el bachillerato, para en un futuro cursar la carrera de ingeniería robótica. En cuanto al amor, la joven mantuvo la primera y única relación de su vida con 11 años. El chico, de 10, le puso los cuernos. «Me dejó tocada, porque cuando quieres a alguien no te esperas que te puedan hacer algo así», le contó a Lidia Santo s antes de conocer a su pretendiente. Deseaba encontrar «a una persona que me quiera, que sepa lo que quiere y con metas claras», le solicitó a la mano derecha de Carlos Sobera . Acto seguido entraba por la puerta del restaurante Pablo (18), su cita. Al soltero de Getafe (Madrid) le encantó que la chica fuera muy de su rollo y señaló al verla que se había llevado una buena impresión. A ella, por su parte, le gustó que fuese cani, pero puso reparos a su edad y a su color de pelo. «Quiero uno moreno», señaló. No obstante, a Jennifer no se le notó de primeras que Pablo no satisfacía sus expectativas. Una vez sentados en la mesa, rompieron el hielo comenzando a hablar de sus aspiraciones futuras. El soltero hizo puntos de cara a la valenciana mencionando su intención de formarse como barbero y encontrar un trabajo estable. A continuación, el madrileño le preguntó sobre el amor. Ella a dejó a Pablo un tanto sorprendido al revelar la edad que tenía cuando le rompieron el corazón, pues a su juicio una relación con 11 años no se puede considerar seria. Por ello insistió en conocer cómo es Jennifer actualmente en ese sentido, a lo que su cita se definió como fría, «no me gusta el contacto porque soy tímida», admitió. Para él eso no suponía ningún un problema; de hecho, se lo tomó como un reto y la avisó de que «te quito la timidez rápido». Una cosa llevó a la otra, así que el soltero también se interesó por el prototipo de chico de Jennifer . «De mi rollo», especificó la soltera, que se volvió a calificar de «muy choni». Pero para Pablo , no entraba dentro del estereotipo en absoluto. Y es que no llevaba aros, ni vestía de leopardo ni lucía los ojos pintados. «Ella viste como yo. Me gusta, es un pibón. Me mira y penetra su mirada en la mía», confesó en los totales. Ya entonces había decidido darle una segunda oportunidad. «Por hablar de algo», Pablo se atrevió a sacar el tema del sexo. Sin embargo, su cita le paró los pies. «A ver yo eso… No lo quiero tocar», zanjó Jennifer , cortante. El chico se dio por enterado y giró la conversación hacia la afición compartida de ambos por el deporte. Pero aun con todas las cosas en común que compartían, Jennifer tenía claro que no le gustaba. «Tiene mi estilo, me ha caído muy bien. Podemos ser colegas, pero no…», apuntó tras saber en la decisión final que su cita deseaba seguir conociéndola.