La aprobación de nuevas leyes para limitar el derecho de protesta en el Reino Unido ha puesto en alerta a las principales organizaciones de defensa de los derechos humanos. La última de ellas ha sido Human Rights Watch (HRW), la cual ha acusado al Gobierno laborista de desobedecer sus obligaciones internacionales en esta materia y de ampliar las “medidas represivas” contra los manifestantes impulsadas por el anterior Gobierno conservador. Unas medidas que deben ser revocadas, según la organización, ante el riesgo de que se socaven las libertades y los derechos democráticos en el país.