'La isla de las tentaciones' cerró sus hogueras finales con la esperada decisión de Almudena y Darío y solo una pareja en pie

El reality de Telecinco sufrió con la despedida de las cuatro parejas: los gritos, los desgarros de dolor, los reproches y solo un beso final La tentadora Cristina responde a las críticas por su hoguera en 'La isla de las tentaciones': “No me veo reflejada” Así arranca la batalla del access en 2026: de 'El Hormiguero' al semestre clave de 'La Revuelta' y los cambios de Mediaset La novena edición de La isla de las tentaciones puso fin a su aventura en República Dominicana este miércoles en Telecinco. Las cuatro parejas que quedaban vivieron sus hogueras finales plagadas de gritos, reproches, poca autocrítica y solo un beso final. Juanpi y Sandra continuaron en su línea de insultos entre ambos. Claudia y Gilbert pasaron de la ira al llanto sin acabar de entenderse. Enrique y Andrea fueron los únicos que no se gritaron. Y, como era de esperar, la más dura de las hogueras fue la de Almudena y Darío que pasó de la crítica destructiva de ambos, a incluso apoyar la experiencia que habían vivido. Comprenderse y agradecer el tiempo compartido. Todo ello en una noche en la que Sandra Barneda vivió una montaña rusa de emociones con cada pareja que pasó frente a ella: mediando entre algunos de ellos para que no se faltaran al respeto, señalándoles en lo que estaban equivocados y hasta animándoles a dejar el orgullo de lado. La presentadora, hasta se quedó con un anillo de compromiso porque “el tiempo dirá si es para vosotros”. Juanpi y Sandra, reproches a gritos y una decisión común Desde el primer segundo en el que se volvieron a ver Juanpi y Sandra empezaron los reproches a gritos entre ellos. Ella le pidió explicaciones, sobre todo, por dos cosas que había dicho él: que le había sido infiel y que se sentía atraído por su madre. “No me he follado a nadie estando contigo, eso te lo aseguro”, repetía y explicaba que sus confesiones en la villa habían sido un “malentendido”. Así como lo de su suegra, que era “una broma”. Sandra no se creía nada de lo que él decía: “ Antes de liarme yo con Andrea me reventaste, me partiste por dentro . Me has estado dejando de celosa sin motivos y se ve que sí los tenía”, lamentó. Mientras Juanpi aseguraba que “no pensaba caer, me quería ir de aquí contigo, quería tentarme al 100% pero tardaste dos días. Si no me respetas yo menos”. Él explicó que lo que más le había dolido “ es lo rápido que tardaste en caer. Yo sigo enamorado de ti” . Sin embargo ella sentía lo contrario: “Andrea es cariñoso, me respeta en su forma de tratarme de hablarme. Me he dado cuenta que no estaba enamorada de ti”. Los gritos provocaron que él acabara saliendo de la hoguera para volver minutos después. Entonces es cuando vieron imágenes de los malos momentos de Juanpi. Lo que provocó las lágrimas de Sandra: “Me da pena porque yo nunca te haría daño, pero no te perdono. El primer día al verle que se reía de mí, los comentarios y el sentir por Andrea hizo que me desenamorara”. Finalmente, se miraron y se hablaron sin gritar. Sandra le explicó que le “había amado desde el primer día, hasta el último”. Y lamentó lo ocurrido: “Te he dado tanto que me he olvidado de lo que valgo. Y me he dado cuenta que no es lo que quiero, que necesito algo más, no somos el uno para el otro ”. Él aceptó sus palabras. Así, Barneda les preguntó cómo querían abandonar la experiencia. La sorpresa llegó cuando, después de decir que sigue enamorado de Sandra, Juanpi decidió irse con Mara . Decisión a la que Sandra se sumó escogiendo marcharse con Andrea . Las distintas decisiones de Mara y Andrea, ante Juanpi y Sandra Por lo que dieron paso a los solteros. La primera en entrar fue Mara, que aseguró sentir muchas cosas por Juanpi, tener ganas de seguir conociéndole, pero que era precipitado salir juntos, tras una ruptura tan cercana. “No le veo para nada preparado y si empezamos algo quiero hacer las cosas bien” . Así que ella prefirió escogió marcharse sola. Seguidamente entró Andrea piropeando a Sandra. Al preguntarle cómo quería dejar la experiencia, él se acercó a ella: “Los dos sabemos que esto ha sido real y me gustaría descubrir contigo lo que pasa fuera” . Se besaron y Juanpi se levantó para no ver ese momento. Se marchó. Y Sandra y Andrea también dejaron la hoguera, pero de la mano. Claudia y Gilbert, del rencor a la sinceridad con otra decisión en común Claudia y Gilber solo verse empezaron a gritarse, tanto que él ni se sentó, se situó al lado de Barneda. Ni se entendía lo que se decían el uno al otro. Hasta que el joven explicó que “no sabía si se encontraría a la soltera favorita de Villa Playa o la novia que le respetaba”, mientras ella se justificaba diciendo que él también se había acostado con dos chicas. Cuando hubo unos segundos de silencio, él explicó cómo había vivido la experiencia: “Yo vine aquí para tentarme, estaba 100% seguro de que no iba a caer. Ella cayó el primer día y qué respeto voy a tenerle. Aquí me he dado cuenta de la persona que es. Pensaba que me quería, pero se le ha caído la careta. Se ha acostado con uno, nos hemos perdonado, después con otro”. A lo que Claudia argumentó: “Yo venía de una relación en la que me estaba durmiendo y una persona me ha hecho sentir emoción, adrenalina. Era una bomba que iba a explotar en cualquier momento”. Gilbert aseguró que él siempre era detallista con ella, con flores, con viajes y aún así ella no se sentía viva. Al ver las imágenes, Claudia se reía y él no entendía su actitud: “Puede excusar lo que ha hecho, pero sentirse orgullosa es de malo que has hecho, pero sentirte orgullosa es de mala persona. Me das pereza y no tiene lógica nada de lo que dices”. Y ella repetía lo mismo: “Lo hice porque me di cuenta de que me faltaban cosas y me gustó otra persona y me dejé llevar. El asco es que has sido a la persona que más daño me hacía”. Tras los reproches, Barneda les pidió que se hablaran desde el corazón. Gilbert empezó: “Siempre he intentado darte lo mejor de mí, cuidarte, valorarte para que supieras lo que valías. Me enamoré de tu caos, de tu forma de vida porque es lo contrario a mí. Me ha faltado soñar más, pero tus sueños se convirtieron en los míos. Me diste ganas de vivir y no me arrepiento de lo vivido contigo”. Claudia también se ablandó, aunque continuó con reproches: “Es la primera vez que me he sentido tranquila y he confiado en alguien. Sé que merecías mucho más de lo que era yo, pero sabiendo que me iba apagando, me despertaba cada día queriendo encenderme, pero no me demostrabas. He sentido que me querías, me cuidabas de verdad. Pero creía que jamás ibas a hacer lo que has hecho con tu ex”. Finalmente, Barneda les hizo la pregunta. Primero a Gilbert que escogió marcharse solo, a pesar del dolor que eso le provocaba. Y Claudia hizo lo mismo: “Nunca he sido valiente para estar sola, ya venía rota por dentro y tengo que aprender a estar sola”. Así los dos rompieron su relación y se dieron un último abrazo, entre lágrimas. Enrique y Andrea, la única pareja que sobrevivió en la final Los únicos que se reencontraron sin gritos, pero sí con reproches fueron Enrique y Andrea. Él entró con la frase: “Me preguntaba si aquí iba a ser la boda de Gerard y ella”. Algo que descuadró totalmente a Andrea, que no sabía a lo que se refería. La mayor crítica de Enrique fue que ella hablara hasta de boda con su tentador. Sin embargo, ella lamentaba haber escuchado cómo la criticaba con Érika, mientras ella había frenado cualquier insulto hacia su pareja. Al ver las imágenes, Andrea se entristeció por escuchar cómo su novio la había “pintado de loca total” cuando él también le mira el teléfono y le ha mentido sin parar. Enrique aceptó la crítica: “Solo he explicado cómo me he sentido, en presión, y quiero mejorar estas cosas. He mentido mucho y estoy dispuesto a dejar de hacerlo. He sido un niño pero esta experiencia me ha cambiado”. Barneda les pidió que dejaran de hacerse los duros y se expresaran con el corazón. Andrea empezó: “Sé que no he sido la mejor pareja del mundo, pero he intentado ayudarte como me pediste. Siento que lo has tomado como un castigo, en vez de agradecerlo. Eres mi mejor amigo, mi pareja, es por la persona que tengo ganas de despertarme. Es mi vida”. Y Enrique respondió emocionado: “Estoy orgullosísimo de tenerla a mi lado y sin ella creo que no puedo vivir. No tengo ojos para otra persona y no me imagino con otra que no seas tú, Andrea”. Al verles, la presentadora soltó: “No sé cómo os estáis aguantando sin daros un beso”. Dejaron de lado el orgullo y se besaron. Y así decidieron que querían marcharse juntos. La desgarradora hoguera de Darío y Almudena, entre reproches y amor El primero en llegar frente a Sandra Barneda era Darío que se rompía solo haciendo balance de lo ocurrido. Al asegurar que siempre ha vivido con el peso de “hacer las cosas bien”, de “agradar a los demás” y que Almudena fuera feliz. Solo con esas palabras, el joven ya estaba llorando incluso antes de ver a su pareja. Segundos después entraba ella con un semblante totalmente serio y se dirigía a él directamente: “Mírame bien porque es el resultado del destrozo que me has hecho. Me has roto el corazón, has destrozado mi puta vida”. Con esas palabras empezaron a gritarse y reprocharse todas las imágenes. Él aseguraba que ella había actuado por venganza y él solo había sido él. Mientras que ella repetía que le había destrozado el corazón y que al final se había tentado como le había pendido. Al tranquilizarse un poco, él lamentó haber estar toda la relación “atosigado” por no poder salir con los amigos, porque si lo hacía recibía mensajes de ella amenazándole. Y ella aseguraba que si se sentía insegura era por cosas que le ha demostrado en el programa. Él también aceptó que no le ha hecho regalos, ni pasteles en su cumpleaños, ni detalles diarios. “Yo trabajo mucho y no me quiero olvidar de mí”, se justificó. Mientras ella lamentaba haberse olvidado de ella misma. Él aseguraba que no le salía porque ya estaba en la relación por costumbre, pero ella no: “Yo te amaba y me has apagado tú”. Al hablar de sus tentadores, Darío se rió de lo que sentía Almudena por Borja: “Se ha colado en mi corazón sin él saberlo ni yo quererlo. Es la mejor persona que he conocido. Siento ilusión por Borja, ganas de vivir”. Y Darío explicó lo que sentía por Cristina: “Cariño, apoyo y me ha permitido ser yo. No es que sienta ilusión. Me ha gustado y he dado el paso, sabiendo que iba a ser un punto y aparte en mi vida”. Sin embargo, lo que él no sabía es que la tentadora le había lanzado a Almudena el anillo que él le iba a regalar de compromiso. Y Barneda se lo mostró. “No sabía que había traído el anillo, la verdad”, dijo sorprendido y lamentándolo. En ese momento que los gritos habían cesado, la presentadora les animó a hablarse desde el corazón y él empezó: “Estoy orgulloso de la persona que eres. He llorado todas las noches, pero no me arrepiento porque he sido yo. Eres perfecta y lo sé porque sé a lo que estoy renunciando”, dijo con la voz rota y cayó rendido en su regazo. “Perdóname, me he dejado llevar porque he sentido que nunca había hecho lo que había sentido”. Almudena le mostró comprensión: “Pues ya está, pero me has roto el corazón. He llorado lo que no está escrito, has sacado a la peor Almudena, creía que me moría por amor y no me muero. No te puedo recriminar nada, pero joder, no me reconozco, me siento patética por suplicarte amor”. Ambos entendían las razones de sus actitudes, pero lamentaban haberse hecho tanto daño: “Yo sé que eres la más perfecta de todas, el problema es mío que venía arrastrando que no era feliz. Para mí eres Dios, nos hemos criado juntos, pero te quiero mal, por eso no soy detallista, porque no me sale. No he caído por estar caliente, ha sido por pensar en mí. Te juro que lo estoy haciendo porque no era feliz”, lamentaba él. Ante tal desgarro, Barneda preguntó a Almudena cómo quería abandonar la experiencia. “Vine a dejar de depender de él y creo que me merezco que me quieran bien, no suplicar amor. Me quiero ir sola”, concluyó entre lágrimas. Y Darío continuó: “Estoy destrozado, muy a mi pesar lleva razón, no se merece que yo no... Egoístamente voy a tomar la decisión de irme solo también. Me debo tiempo a mí mismo, necesito encontrarme yo y saber lo que quiero. Y a lo mejor me arrepiento y no soy feliz nunca”. Los dos se abrazaban llorando y agradeciéndose el tiempo compartido. Mientras Barneda les mostraba el anillo y les decía que se lo quedaba ella: “Y el tiempo dirá si es para vosotros o no”.