La verdadera riqueza es humilde. No cotiza en mercados ni se guarda en cajas fuertes. No se hereda por testamento ni se forja en redes sociales. Se gana con confianza, lealtad, respeto, generosidad y amor. Y se convierte en mensaje cálido, visita inesperada, ayuda desinteresada, apoyo que no juzga ni pide explicaciones… Dicen que la amistad es esa familia que uno elige. Tener buenos amigos es una de las fortunas más sólidas. Y yo soy rica.