Cosas inverosímiles

Probablemente habrán notado que cada vez pasan cosas más inverosímiles, y además pasan con tal naturalidad que ni llaman la atención ni requieren explicación. A diferencia de la ficción, que exige ajustar bien las tuercas para que se sostenga, y no dejar cabos sueltos, la realidad ya no tiene por qué ser verosímil. Y al contrario que en los cuentos chinos, las explicaciones tampoco tienen por qué ser racionales. Abundan las cosas y acontecimientos reales (¡incluso judiciales!) que sólo se entienden apelando a la irracionalidad.