A diez años de la última detención del narco más temido y poderoso que terminó en los túneles que él mismo construía y con los que también penetraba con toneladas de cocaína la frontera con los Estados Unidos. Hacia ese país fue extraditado, sentenciado a cadena perpetua y preso en una cárcel a la que llaman El Alcatraz de las Rocosas y donde están alojados los criminales más violentos y peligrosos del mundo