Carlos García, conocido artísticamente como Katrina, dibuja desde que tiene uso de razón. Con el paso del tiempo, decidió trasladarse a Granada para cursar Bellas Artes, una etapa clave en su formación creativa. Aunque el mundo del tatuaje siempre despertó su interés, durante años lo observó con cierto respeto, consciente de que se trata de un arte permanente, difícil de borrar o modificar.