No vamos a entrar en detalles filosóficos o científicos porque el concepto ha tenido múltiples connotaciones y lecturas, muchas aplicaciones a lo largo de la Historia. Quedémonos pues en la percepción más conocida y aceptada de este principio metodológico de exigencia de simplicidad (como dicen los manuales) conocido como la navaja de Ockham. El fraile franciscano del siglo XIV no lo describió con estas palabras exactas, y más bien hacía referencia a la existencia de Dios y a la posibilidad de los milagros, pero ha quedado grabado en la práctica política y económica de esta forma: «En igualdad de condiciones, la explicación más simple suele ser la más probable». Siglos más tarde, Leibniz formuló otra teoría que se basaba en la perfección de la naturaleza y en la enorme dificultad de acceder de forma racional a todos sus secretos: «Todo lo que sea posible que ocurra, acabará ocurriendo». Si combinamos ambas afirmaciones, tenemos el resumen de la memorable (que significa «digna de ser recordada») intervención de Donald Trump justo después del raid en territorio venezolano que acabó con la detención de Maduro y de su esposa.