Los agricultores catalanes toman la AP-7 y lanzan un ultimátum a Europa por el acuerdo con Mercosur

Cerca de un centenar de tractores de agricultores de las comarcas de Girona bloquean desde esta madrugada la autopista AP-7 y la carretera N-II a la altura de Pontós (Alt Empordà). La protesta, convocada contra la política agraria europea, se centra especialmente en el rechazo al acuerdo con el Mercosur y a los recortes previstos en la Política Agraria Comuna (PAC). Los manifestantes han accedido a la autopista sobre las tres de la madrugada, bloqueando el paso en ambos sentidos, y han advertido que su intención es quedarse indefinidamente hasta conseguir que no se firme el polémico tratado comercial. El portavoz del Gremi de la Pagesia en Girona, Jordi Ginabreda, ha explicado que el corte será indefinido hasta que se dé marcha atrás al acuerdo. Ginabreda ha sido tajante al afirmar que el pacto no solo es perjudicial para el campo, sino también para toda la ciudadanía, ya que considera que “juega con la seguridad alimentaria”. En este sentido, ha lamentado que vayan a llegar a Europa alimentos de Mercosur elaborados con productos que en el continente son ilegales. “¿Qué gobiernos tenemos que usan la alimentación y el sector primario como moneda de cambio?”, ha cuestionado el portavoz. En un comunicado, el sector agrario detalla sus temores. El texto denuncia que el acuerdo con Mercosur permitirá la “entrada masiva de productos agrícolas y ganaderos” producidos con normativas y elementos prohibidos en Europa, como ciertos tipos de pesticidas peligrosos o hormonas de crecimiento. A esto se suman, según los agricultores, los bajos costes laborales, la deforestación masiva y una “falta evidente de controles” en los países de origen. Todo ello, señalan, supone una “competencia desleal” inasumible para los productores locales, que deben cumplir con exigencias mucho más estrictas. Con este y otros acuerdos comerciales internacionales, el sector advierte que se pierde soberanía y seguridad alimentaria, poniendo en riesgo la salud de la población. Sostienen que los alimentos importados no garantizan los mismos estándares de seguridad ni se someten a los mismos controles que se exigen en la Unión Europea. Por este motivo, su principal reivindicación es que no se firme el acuerdo con Mercosur, previsto para la próxima semana, y que se implementen “cláusulas espejo”. Estas cláusulas obligarían a que las condiciones de producción y control para los productos importados sean exactamente las mismas que se aplican en los campos europeos. Jordi Ginabreda ha subrayado además que no se trata de una movilización aislada, sino de “una protesta contra la política agraria europea” con réplicas en otros países. “Sabemos que hay compañeros en El Voló, otros que van a bloquear París, y en Alemania e Italia también salen hoy”, ha revelado, evidenciando la coordinación del descontento a nivel continental. De hecho, los agricultores de la Catalunya Nord también han convocado movilizaciones en el peaje de El Voló, lo que anticipa una jornada complicada en la frontera. En Pontós, el punto de confluencia entre la AP-7 y la N-II se ha convertido una vez más en el epicentro de las protestas del campo gerundense. Los Mossos d'Esquadra han desplegado un fuerte dispositivo policial con unidades de orden público, aunque por el momento no se ha registrado ningún incidente destacable. Para acceder a la autopista, los agricultores han abierto un paso improvisado en un campo adyacente, por donde han pasado con los tractores, y han utilizado también neumáticos para reforzar el bloqueo en la calzada. En un gesto hacia los conductores, los manifestantes han permitido el paso de los coches y camiones que habían quedado atrapados al inicio del corte antes de consolidar el bloqueo. Más allá de la amenaza de Mercosur, el malestar del campo responde a un cúmulo de agravios. Los agricultores también claman contra los recortes previstos de la PAC y la imposición de protocolos de sanidad animal que califican de “absurdos e ineficaces”. Critican que estas normativas están “diseñadas desde despachos lejanos y completamente desconectadas de la realidad del campo”. Por ello, reclaman una PAC “fuerte”, unos controles sanitarios “realistas y adaptados al territorio” y una gestión “eficiente” de la fauna salvaje y cinegética que a menudo daña sus cultivos. Finalmente, los agricultores han dirigido sus críticas hacia el Govern de la Generalitat, acusándolo de los incumplimientos de los acuerdos de Cervera. Según el comunicado del Gremi de la Pagesia Catalana, en aquel pacto se asumieron “compromisos claros con el sector” que, a día de hoy, “la mayoría no se han materializado”. Esta situación alimenta la frustración de un sector que se siente desatendido por las administraciones. “Una vez más, las promesas quedan en papel mojado mientras el campo continúa ahogado”, sentencia el comunicado, resumiendo el sentir de los manifestantes que hoy colapsan las carreteras.