La cebolla ‘mágica’ de un pueblo de Girona que predice el tiempo de todo un año ya tiene veredicto para 2026

Año nuevo, misma tradición. En la comarca de La Garrotxa, la expectación vuelve a centrarse en Santa Pau y en el método ancestral de Pauet, el hombre que utiliza una cebolla para predecir la lluvia de todo el año. Justo antes de terminar 2025, como es costumbre, ha llevado a cabo su famoso ritual, que se ha convertido ya en una cita ineludible en la región. El veredicto para 2026 ya está sobre la mesa y, según la hortaliza, será un año generoso en precipitaciones, superando la barrera de los 1.000 litros por metro cuadrado. La predicción de la cebolla de Pauet para este 2026 estima un total de 1.080 litros por metro cuadrado. Las lluvias no se distribuirán de manera uniforme, sino que se concentrarán especialmente durante la primavera y el otoño, dibujando un panorama húmedo para estas estaciones. El propio Pauet ha detallado en los micrófonos de Herrera en COPE Cataluña el desglose mensual que susurra la cebolla. "Pone que en enero caerán unos 80 litros. En abril y en mayo unos 150 cada mes, así que antes de Sant Joan se preveía que ya hayan caído unos 500 litros", explica. De esta forma, la primera mitad del año acumularía una cantidad de agua muy significativa. Pasado el ecuador del año, el ritmo de las precipitaciones cambiará. Según el oráculo vegetal de Santa Pau, el verano será notablemente más seco, con una media de 50 litros por mes. Sin embargo, la calma estival dará paso a un final de año otra vez lluvioso. "En verano, caerán unos 50 litros cada mes y en octubre y noviembre se prevén unos 150 cada mes", detalla Pauet. Con estos datos, el pronóstico total se sitúa finalmente en esos 1.080 litros, aunque otras cifras que maneja el propio Pauet elevan la predicción hasta los 1.200 litros, confirmando que será un año de abundantes lluvias. El método de la cebolla es una técnica que se remonta a la sabiduría popular de los payeses, quienes observaban la naturaleza para anticipar el tiempo. Pauet explica cómo lo aprendió de sus antepasados, que se fijaban en el comportamiento de los animales o en las plantas. El ritual consiste en cortar una cebolla en doce trozos, cada uno representando un mes del año, desde enero hasta diciembre. A continuación, se colocan en orden sobre el alféizar de una ventana, se les añade una pizca de sal y se dejan a la intemperie para que absorban el rocío de la noche. A la mañana siguiente, la cantidad de agua que ha soltado cada trozo de cebolla indica la pluviosidad esperada para su mes correspondiente: si un trozo está muy húmedo, será un mes lluvioso; si está seco, será un mes de pocas precipitaciones. Sin embargo, no todas las cebollas sirven. Este año, la que ha ofrecido un mejor pronóstico ha sido la conocida como la cebolla del ‘carter’ (cartero). Pauet tiene una teoría clara al respecto, y es que el proceso de cultivo es determinante. "Aquí he hecho varias pruebas y la del ‘carter’ es la que ha salido mejor", afirma. El secreto, según él, reside en la hidratación natural de la planta. Un riego excesivo puede alterar su capacidad para reaccionar a la humedad ambiental durante la prueba. "El problema de las cebollas es que, si las riegas, no funcionan", sentencia. "Puede ser que una cebolla muy bonita, si la riegas mucho, no suelte agua cuando se hace la prueba". Por ello, insiste en que la cebolla no debe estar "mimada", sino haber seguido un proceso de crecimiento natural para que el método sea fiable. La fama del método de Pauet no es casual. Su tasa de acierto en años anteriores le ha otorgado una gran credibilidad entre los vecinos de la comarca y más allá. Sin ir más lejos, la predicción para 2025 fue extraordinariamente precisa. Solo una fuerte levantada a finales de año desvió el resultado final, añadiendo "unos 100 litros de más" a lo que la cebolla había vaticinado. Este éxito explica la enorme expectación que se generó el pasado 31 de diciembre en el bar ‘Can Pauet’, el epicentro de la tradición. El local se llenó por completo, con todas las mesas ocupadas por curiosos que no querían perderse el momento en que se desvelaría el pronóstico. La expectación fue tal que incluso personas de fuera de La Garrotxa llamaron por teléfono para preguntar la hora exacta del evento y poder asistir en directo. Con la misma confianza de siempre, Pauet de Santa Pau espera que la cebolla de 2026 sea tan fiable como lo fue la del año pasado, consolidando un año más esta singular y arraigada costumbre que une meteorología y sabiduría popular.