A propuesta del Papa, los cardenales han seleccionado dos de los cuatro temas propuestos por León XIV para centrar sus conversaciones del día más intenso del consistorio. Han descartado la cuestión litúrgica y las relaciones entre la Santa Sede y las conferencias episcopales para abordar en profundidad «la misión de la Iglesia en el mundo actual» y el «sínodo y la sinodalidad como instrumento y estilo de colaboración». Durante una misa a puerta cerrada, el Pontífice les ha advertido que «no estamos aquí para promover «agendas» personales o grupales». «Hemos suspendido durante un tiempo nuestras actividades y renunciado a compromisos incluso importantes, para reunirnos y discernir juntos lo que el Señor nos pide por el bien de su Pueblo », ha asegurado esta mañana León XIV a los 170 cardenales durante una misa en San Pedro. Les ha propuesto que durante el consistorio se detengan «para rezar, escuchar, reflexionar y así volver a enfocar cada vez mejor la mirada en la meta, dirigiendo hacia ella todos los esfuerzos y recursos, para no correr el riesgo de correr a ciegas o dar golpes en el aire». Por eso, les ha advertido que «no estamos aquí para promover «agendas» —personales o grupales—, sino para confiar nuestros proyectos e inspiraciones al escrutinio de un discernimiento que nos supera y que solo puede venir de Dios». El colegio de cardenales -subrayó el Papa- «no está llamado a ser, en primer lugar, un equipo de expertos, sino una comunidad de fe». La mención a la promoción de «agendas» e intereses, que también solía hacer el Papa Francisco, podría referirse a quienes filtraron que en la carta con la que el Papa convocó la reunión les solicitaba una «reflexión teológica, histórica y pastoral en profundidad» sobre la liturgia, con la idea de «preservar la sana tradición y, al mismo tiempo, abrir el camino al legítimo progreso». Lo cierto es que crearon una enorme expectativa en sectores tradicionalistas sobre la posibilidad de que durante el Consistorio el Papa autorizara la celebración de la misa según el rito previo al Concilio Vaticano II. No parece probable, pues la mayoría de los purpurados no lo seleccionó entre los temas que se abordarán estos días. Las reuniones comenzaron el miércoles por la tarde a puerta cerrada, con un formato bastante novedoso. Primero, el Papa enunció los cuatro temas sobre los que desea que reflexionen, con la propuesta de que eligieran sólo dos. Se trataba de « la misión de la Iglesia en el mundo actual ; el servicio de la Santa Sede, especialmente a las Iglesias particulares; Sínodo y sinodalidad, instrumento y estilo de colaboración; y liturgia, fuente y culmen de la vida cristiana». Luego, dividió a los cardenales en 21 grupos reducidos para que pudieran conversar durante casi dos horas en mesas circulares y proponer al pleno los dos temas que consideran más importantes. La idea era que sólo expusieran las conclusiones los 9 grupos formados por cardenales procedentes de Iglesias locales. Los que trabajan en la Curia y los mayores de 80 años también se reunieron en grupos reducidos y votaron, pero sin motivar sus conclusiones a los demás. Cada grupo propuso dos temas, y el resultado, «por abrumadora mayoría» según refirió el portavoz de la Santa Sede fue centrarse este jueves en la misión de la Iglesia y la sinodalidad . Muchos observadores subrayaron que ambas cuestiones fueron líneas prioritarias del Pontificado del Papa Francisco. El Papa les dijo que la idea es que los aborden «con la siguiente pregunta guía: De frente al camino de los próximos uno o dos años, ¿qué aspectos y prioridades podrían orientar la acción del Santo Padre y de la Curia sobre esta cuestión?». Según León XIV, este método de trabajo «será una prefiguración de nuestro camino futuro . No debemos llegar a un texto, sino mantener una conversación que me ayude en mi servicio a la misión de toda la Iglesia». «Somos un grupo muy variado, enriquecido por múltiples procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales, trayectorias formativas y académicas, experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales. Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos al servicio de la Iglesia . Espero que podamos crecer en nuestra comunión para ofrecer un modelo de colegialidad». Es también relevante el nombre de los tres cardenales a los que el Papa ha confiado la «moderación» de las conversaciones. Este miércoles el encargado fue el español Ángel Fernández Artime, pro-prefecto del dicasterio para los religiosos. Hoy será el turno del filipino Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del dicasterio para la evangelización y del portugués, José Tolentino de Mendonça, prefecto para el dicasterio de cultura y educación. En la misa de esta mañana el Papa ha insistido en que deben razonar teniendo presentes, no sus intereses personales sino a la « humanidad hambrienta de bien y de paz , en un mundo en el que la saciedad y el hambre, la abundancia y la miseria, la lucha por la supervivencia y el desesperado vacío existencial siguen dividiendo e hiriendo a las personas, a las naciones y a las comunidades». La reunión de hoy se prolongará hasta pasadas las siete de la tarde. Incluirá un almuerzo organizado por el Papa y una comparecencia de algunos purpurados ante los medios una hora más tarde.