En febrero de 1955, la vida institucional y económica de Cáceres vivió momentos destacados con iniciativas del Ayuntamiento y una efeméride relevante en la provincia. Con un nuevo alcalde al frente del Consistorio, se planteó oficialmente la apertura de los mercados de Ronda del Carmen y del Perejil, según registros municipales de la época. El objetivo era ampliar y dinamizar los puntos de comercio local en espacios que respondieran a las necesidades de abastecimiento de la población urbana, en un momento en que el mercado tradicional seguía siendo pieza clave de la vida cotidiana.