La Policía Local de Huesca ha presentado oficialmente a los nuevos miembros de su recién creada Unidad Canina de Apoyo y Seguridad (UCA). Se trata de cuatro pastores belgas —tres machos y una hembra— llamados Arco, Neo, Orus y Ona, que ya han tenido su debut oficial durante la pasada cabalgata de Reyes. Su principal misión será la prevención de la tenencia de sustancias estupefacientes, marcando un antes y un después en las capacidades operativas del cuerpo de seguridad municipal. Tras su creación e inclusión en el Reglamento Interno, la Policía Local se encuentra ahora diseñando el plan de trabajo que definirá sus funciones y normas. Según ha detallado Alfonso Mur, oficial jefe responsable de la unidad, los perros serán una pieza clave en diversas operativas. "Los perritos van a ser un elemento o herramienta que vamos a utilizar en los propios controles de tráfico que vamos haciendo, para la detección de alcohol o sustancias estupefacientes", ha explicado Mur. Su presencia reforzará la capacidad de los agentes para "detectar la presencia de sustancias que la gente porte en los vehículos o en la vía pública". Pero su labor no se limitará a la intervención en la calle. La UCA también tiene una vocación social y preventiva. Está previsto que los agentes caninos participen en "charlas preventivas o de reeducación en consumo temprano, sobre todo, en adolescentes". El oficial Mur confía en el poder de estos animales para conectar con los más jóvenes, ya que, cuando las charlas van "acompañadas con una exhibición, parece que el mensaje cala más". Además, la unidad colaborará estrechamente con otros cuerpos y fuerzas de seguridad para maximizar su efectividad. Aunque los cuatro perros son excepcionales, la historia de Orus, el más joven con solo dos años, destaca por encima de las demás. Su vida ha dado un giro de 180 grados, pasando de ser un perro abandonado en una barriada de Cádiz a convertirse en un agente de la Policía Local de Huesca. Su viaje es un poderoso testimonio sobre las segundas oportunidades y el potencial que se esconde en los animales rescatados. Los otros miembros de la unidad son Ona y Arco, los más veteranos con 8 años, y Neo, de 6 años. Habitualmente, los perros que integran estas unidades no se compran, sino que son "donados de camadas de ejemplares de otras policías". Sin embargo, el caso de Orus fue diferente. "Orus viene de una protectora de animales y era un perro abandonado en una barriada de Cádiz", ha relatado Alfonso Mur. La unidad tuvo conocimiento de su situación y vio en él algo especial. "Conocimos el caso, lo vimos muy positivo, hicimos un análisis al perro y decidimos acogerlo y apostar por él", ha añadido. La apuesta por Orus ha resultado ser un éxito rotundo, y como celebra su responsable, "la verdad es que se ha adaptado perfectamente y va a tener una segunda oportunidad". Su historia no solo enriquece a la unidad, sino que también envía un potente mensaje a la sociedad sobre la importancia de la adopción y el valor de los animales que esperan un hogar en las protectoras. La integración de Orus demuestra que con el entrenamiento y el cariño adecuados, un perro rescatado puede desempeñar labores tan exigentes como las de un agente canino. Detrás de la puesta en marcha de la UCA "hay mucho trabajo", asegura Mur, pero también una filosofía basada en la confianza y la conexión. La relación entre cada guía y su perro es fundamental, por lo que se ha decidido que los canes no vivirán en el cuartel, sino en los hogares de sus guías. "Aunque el Ayuntamiento adaptó aquí unas instalaciones perfectamente para ellos, los perros van a convivir con los guías", ha confirmado el oficial. Esta convivencia diaria es esencial para fortalecer el lazo afectivo. Cuando el guía acabe su jornada, "se irá a su casa y su perro convivirá en ella con su familia". Lejos de ser un detalle menor, esta metodología de trabajo es una de las claves del alto rendimiento que se espera de la unidad. Como concluye Mur, esta cercanía "genera un gran vínculo y, a la hora de trabajar, es mucho más positivo". Estos ejemplares, que tienen "unas grandes capacidades", seguirán en activo mientras su capacidad olfativa y los informes veterinarios sean favorables, lo que generalmente ocurre hasta una edad de entre 9 y 11 años.