La paciencia de los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios Adelardo Covarsí de Badajoz ha llegado a su límite. Después de 18 meses sin clases y con el inicio del curso en su nueva sede todavía sin fecha, muchos estudiantes han comenzado a solicitar la baja y la devolución de la matrícula. La sensación de hartazgo se ha instalado entre los afectados, que ven cómo los plazos prometidos se incumplen de manera sistemática. El vicepresidente de la Asociación de Alumnos, Francisco Javier Marín, ha calificado en COPE la situación de “vergonzosa” y ha explicado que, aunque la petición de bajas no es una decisión generalizada, “cada vez son más” los que optan por abandonar. “La sensación es de desencanto”, afirma. Los alumnos se muestran muy críticos con la gestión y la falta de comunicación, ya que la dirección del centro se ha limitado a comunicar que se les avisará “con la suficiente antelación”, pero sin concretar un día en el calendario. El esperado traslado al antiguo convento de San Agustín, rehabilitado con una inversión de 2,2 millones de euros, se ha convertido en una pesadilla burocrática. El curso 2024/2025 se perdió por completo al no cumplirse los plazos de la obra y obligarles a dejar la antigua sede del Palacio de Godoy. Tras promesas de apertura en septiembre, octubre y noviembre, el último obstáculo es que el concurso para contratar el seguro de accidentes ha quedado desierto, lo que obliga a reiniciar el proceso. A esto se suma, según Marín, un problema con el suministro eléctrico, pendiente de una solución de urgencia. Según ha explicado Francisco Javier Marín, la indignación se agrava por la falta de previsión de las administraciones. “Si es tan complejo habilitar un edificio nuevo, haberlo previsto, no cierres un centro hasta que no tengas otro abierto”, ha sentenciado. En su opinión, este problema evidencia que la enseñanza artística es “secundaria” para los responsables políticos del consorcio. Los estudiantes se sienten “escarmentados” y tratados como alumnos “de tercera”. La incertidumbre es total y la pregunta que muchos se hacen es qué tipo de formación recibirán si el curso finalmente comienza. “Estamos ya en enero, ¿qué curso se va a dar en cuatro meses? ¿Eso es un curso o es medio curso?”, se ha preguntado el vicepresidente de la asociación. Esta situación provoca que el ambiente que se encontrarán en la apertura sea desolador, con una escuela “a medio gas” tanto en alumnado como, posiblemente, en profesorado. Para visibilizar su malestar y “defender su dignidad”, la Asociación de Alumnos de la Escuela de Artes y Oficios continúa con las movilizaciones. Cada lunes se concentran para dar clases en la calle como medida de presión y ya tienen permiso para llevar sus protestas a la plaza de España los próximos días 12 y 19 de enero por la tarde. A finales de diciembre, el alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera, se refirió a este problema durante su balance anual. El alcalde pidió perdón a los alumnos por el retraso acumulado, aunque no ofreció una fecha concreta para la apertura. Gragera ha justificado la parálisis actual explicando que no es posible iniciar la actividad sin tener todas las garantías de seguridad y ha señalado que el último trámite del seguro no depende directamente del Consistorio, sino de “terceras partes”, en referencia a las compañías aseguradoras.