Esta mañana, en la ciudad de Lleida, los Bomberos han rescatado a dos personas en el incendio de un piso de la tercera planta de un edificio del número 41 de la calle Anselm Clavé de Lleida. El fuego se produjo después de una explosión. Una de las dos personas rescatadas fue atendida y evacuada en estado grave. El SEM ha explicado que es un hombre que ha sido trasladado en estado grave al Hospital Vall d'Hebron. Es el último incendio, de unos episodios trágicos; en las últimas 48 horas, Cataluña ha registrado cuatro incendios de mucha gravedad en viviendas que han provocado dos víctimas mortales. Un hombre de 77 años falleció en un incendio en Hospitalet, mientras en Constantí, (Tarragona) un hombre de 54 años murió por el fuego que se originó en su casa. Otro incendio en un piso de Castelldefels dejó 6 personas heridas. Ante esta situación, Carles Noguera, subinspector de los Bombers de la Generalitat, ha hecho un llamamiento a la prudencia, poniendo el foco en los riesgos asociados al uso de estufas y otros aparatos de calefacción durante el invierno. Según el inspector, los fuegos en el hogar se originan principalmente en tres ámbitos. El primero es la cocina, un foco de riesgo constante durante todo el año. El segundo son los aparatos de calefacción, cuyo uso se intensifica en los meses de frío, desde noviembre hasta marzo. Por último, también se identifican las instalaciones eléctricas como un punto de origen habitual de los incendios. La primera recomendación de los Bombers es evitar que las estufas, especialmente las que tienen llama viva, estén orientadas o demasiado cerca de materiales inflamables. Elementos como una cortina, la tapicería de un sofá o cualquier otro textil pueden prender fuego fácilmente si entran en contacto con el calor. Una práctica especialmente peligrosa es intentar secar la ropa colocando las prendas húmedas justo encima o tocando una estufa. Esta acción, aparentemente inofensiva, puede provocar un incendio si la ropa se sobrecalienta y entra en combustión. El Ayuntamiento de Barcelona ha anunciado su intención de hacer obligatoria la instalación de detectores de humo en todas las viviendas de la ciudad como medida fundamental para la prevención de incendios. Más allá del fuego, las estufas de butano y otros aparatos de combustión generan monóxido de carbono, un gas inodoro e incoloro que resulta tóxico. "El principal peligro es que nos sorprenda mientras dormimos, ya que no notamos sus efectos y empezamos a tener dificultades para respirar", explica Noguera. Por ello, es fundamental garantizar siempre una pequeña ventilación en la estancia, como dejar una ventana abierta un par de centímetros para asegurar la renovación del aire. Esta misma precaución se aplica a las calderas de gas o gasoil situadas en el interior de la vivienda. Es vital no obstruir nunca las rejillas de ventilación y realizar el mantenimiento periódico indicado por el fabricante a través de un técnico cualificado. Ante cualquier anomalía, como un olor extraño o un mal funcionamiento, la instrucción es clara: "Al primer indicio de que algo no funciona correctamente, es absolutamente crítico llamar a los bomberos para que podamos llegar lo antes posible", concluye el inspector.