Este 8 de enero se cumplen seis años del asesinato de Diego Bello, un joven empresario coruñés que vivía en la isla filipina de Siargao. El joven fue abatido a tiros por tres policías en lo que se presentó como una supuesta operación antidroga, una versión que la familia nunca creyó. Ahora, sus padres han viajado a Manila para declarar el 16 de enero en el juicio contra los tres agentes, acusados formalmente de asesinato. Francisco Lafuente, tío y portavoz de la familia, ha explicado que aunque "el dolor y la pérdida de Diego" son irreparables, en el proceso judicial "se están dando pasos bastante importantes". La familia siente que el caso avanza en la línea que consideran justa: "que se están detenidos los policías, les están acusados del asesinato de Diego, de haber plantado pruebas falsas para poder incriminarlo". La tesis de la familia ha sido respaldada por un informe del NBI, la principal agencia de investigación de Filipinas, que concluye que todo fue un complot. Según Lafuente, los análisis de balística son una de las bazas más importantes, ya que demuestran que la trayectoria de algunos disparos "no se corresponde con un enfrentamiento, sino con una ejecución". Además, los testimonios de los vecinos señalan que oyeron disparos, pero en ningún momento escucharon a los policías identificarse. El comportamiento de los acusados también ha levantado sospechas desde el principio. Tras emitirse la orden de detención, los tres agentes "estuvieron prácticamente 2 años huidos de la justicia", apunta Lafuente. Tras entregarse, llevan más de dos años en prisión preventiva, después de que el juez les denegara la libertad condicional por la contundencia de las pruebas. El testimonio de los padres, Pili y Alberto, se centrará en desmentir la versión policial, explicando "la vida de Diego". Su tío lo describe como "un trotamundos que nunca tuvo ningún problema" en los múltiples países donde vivió, como Tailandia, Australia, Honduras o Alemania. La propia agencia antidroga filipina confirmó que Diego Bello no figuraba en ninguna lista de posibles narcotraficantes y que la operación no se hizo en colaboración con ellos, desmontando la coartada de los agentes. La familia ha querido agradecer la ayuda de medios de comunicación, representantes políticos y la embajada española. Lafuente admite que llegar a un juicio con los policías acusados por un juez filipino de asesinato y plantación de pruebas falsas era algo "difícilmente creíble que se pudiera llegar hace 6 años". El lema de la familia, no obstante, siempre ha sido el mismo: "Justicia para Diego, es lo que hemos pedido desde el primer día".