Al terminar el año 2025, la oficina de Objetos Perdidos de la Policía Local ha gestionado más de 2.200 objetos perdidos. Cada día, se registra una media de entre ocho y diez nuevos artículos. Según ha explicado en los micrófonos de COPE Rioja Raquel Ibáñez, Técnico de gestión de interior del cuerpo, las carteras son, con diferencia, el objeto que más gestionan, con más de 622 unidades recibidas este año. La gran mayoría de las carteras extraviadas vuelven a sus dueños. La tasa de devolución es muy alta, cercana al 80% de las carteras, y en el caso de la documentación suelta, como los DNIs, la recuperación es casi total. Ibáñez detalla que el procedimiento es proactivo: "A primera hora de la mañana intentamos localizar a los propietarios por los problemas que puede ocasionar el hacerte la documentación". Si no es posible el contacto telefónico, se les envía por correo postal pasados unos días. Sin embargo, la suerte no es la misma para los teléfonos móviles. De los 208 móviles que han llegado a la oficina, solo 52 han sido devueltos. La técnico de gestión de interior explica que la mayoría de los que aparecen "suelen estar destrozados o han sido robados y aparecen en un contenedor". En estos casos, se mandan a la Policía Nacional por si consta una denuncia de robo, pero la baja tasa de devolución es una constante. Todo el sistema de objetos perdidos se fundamenta en una legislación longeva: el Código Civil de 1889. Su artículo 615 establece que quien encuentra un objeto debe restituirlo a su poseedor o, si este no es conocido, consignarlo al alcalde, competencia que se delega en la Policía Local. Es tan antigua la normativa, que hace referencia a que los únicos objetos que no deberían entregarse serían los tesoros. Los ciudadanos pueden entregar los objetos a una patrulla, en la comisaría de la calle Ruavieja 47 las 24 horas del día o, como ocurre a menudo con la documentación, a través de los buzones de Correos. Contrario a lo que se podría pensar, el civismo es la norma. Raquel Ibáñez asegura que no existe un perfil del ciudadano que devuelve lo que encuentra, sino que es una conducta generalizada. "Realmente es lo normal. La gente, si se encuentra algo, lo entrega", afirma. Esta tendencia se mantiene incluso con cantidades de dinero importantes, ya que, según su experiencia, "a partir de 50 euros, la gente entrega". Ibáñez lo resume de forma clara: "Hay más gente buena que mala". Si tras dos años el dueño de un objeto no aparece, el destino del mismo depende de cómo fue encontrado. Si hubo un hallador identificado al entregarlo, este tiene derecho a reclamar el objeto o su valor. "Tú imagínate que te encuentras un sobre con 1.500 euros y nos lo entregas. Si en dos años no hemos localizado al titular, te lo entregaríamos a ti", ilustra Ibáñez. Para los objetos entregados de forma anónima o por un agente, la documentación se destruye, los artículos con posible utilidad (paraguas, bolsos) se donan, y el dinero o las joyas se ingresan en las arcas municipales. Un caso particular es el de las llaves. Aunque se entregan muchas en la comisaría, muy pocas son reclamadas por sus dueños. Raquel Ibáñez destaca que, a diferencia de otros enseres, estas se pueden ir a buscar en cualquier momento del día. "Puedes venir a buscarlas las 24 horas del día, hay unos cajones en la entrada", informa, pero añade con resignación: "Es lo que muy poca gente viene a recuperar, las llaves".