Reino Unido avala las bolsas de nicotina como alternativa de menor riesgo

El Reino Unido ha dado un paso relevante en el debate internacional sobre las alternativas sin humo al reconocer de forma explícita que las bolsas de nicotina presentan un riesgo menor que el consumo de cigarrillos de combustión y que, por tanto, deben considerarse dentro de una categoría regulatoria distinta a la del tabaco tradicional. Esta posición oficial refuerza la estrategia británica para reducir el tabaquismo mediante políticas basadas en la reducción del daño, alejadas de enfoques estrictamente prohibicionistas. El reconocimiento del menor riesgo de las bolsas de nicotina se produce en un contexto en el que el Gobierno británico mantiene el objetivo de avanzar hacia el fin del consumo de cigarrillos. Dentro de esta hoja de ruta, las autoridades consideran que determinados productos alternativos, siempre que no impliquen combustión ni inhalación, pueden desempeñar un papel complementario para los fumadores adultos que no consiguen abandonar el tabaco con las herramientas tradicionales de cesación. Las bolsas de nicotina, al permitir el consumo de nicotina sin exposición al humo ni a los productos tóxicos derivados de la combustión, son contempladas como una herramienta potencial de reducción del daño. No obstante, el Ejecutivo ha subrayado que este reconocimiento no implica una liberalización sin límites. Por el contrario, la futura regulación busca establecer un equilibrio claro entre la utilidad de estos productos para los fumadores adultos y la protección de la salud pública, especialmente en lo relativo a la prevención del consumo juvenil. Reino Unido plantea un máximo de 20 mg por bolsa de nicotina Uno de los ejes centrales de la propuesta regulatoria es el control del contenido de nicotina. El Gobierno británico plantea fijar un límite máximo de 20 miligramos de nicotina por bolsa, una cifra que se sitúa por encima del rango habitual en otros países europeos, donde los límites suelen oscilar entre los 12 y 16 miligramos. Este es el caso, por ejemplo, de Italia, Portugal y Grecia, que han optado por umbrales más bajos dentro de sus respectivos marcos regulatorios. Según el planteamiento del Ejecutivo británico, el límite de 20 miligramos permitiría que las bolsas de nicotina resulten eficaces para los fumadores adultos, reduciendo el riesgo de recaída en el cigarrillo de combustión, sin que ello suponga un incentivo para personas que no fuman. El debate sobre el nivel máximo de nicotina refleja así la voluntad de evitar soluciones simplistas: productos con niveles demasiado bajos podrían no cumplir su función como alternativa real, mientras que concentraciones excesivas podrían generar dependencias innecesarias. Etiquetado, control de edad y debate sobre sabores Más allá del contenido de nicotina, la propuesta regulatoria incluye otras medidas destinadas a limitar posibles efectos no deseados. Entre ellas, destaca la introducción de un etiquetado claro y transparente, que informe de forma precisa sobre la composición del producto y su uso previsto, así como la implantación de controles estrictos de edad en la venta, con el objetivo de garantizar que el acceso quede restringido exclusivamente a adultos. Otro de los aspectos que el Gobierno británico ha puesto sobre...