Hay un montón de motivos para visitar Capileira, el pueblo más alto del Valle del Poqueira, en la Alpujarra granadina. Pasear por sus calles blancas y empinadas es la mejor forma de hacerse una idea de la arquitectura de la zona, con esas casas coronadas por chimeneas y en ocasiones divididas en dos plantas separadas por un cobertizo, que en la zona llaman tineo. Es una de sus ventajas, pero desde luego no la única. Su gastronomía , con el contundente plato alpujarreño como estrella, no debe pasarse por alto. También es más que aconsejable visitar sus tiendas de artesanía y productos típicos de la zona o entrar en una fábrica de chocolate donde, como otras muchas cosas allí, el producto se hace a la antigua usanza, con calma. Porque en Capileira sobran las prisas. Buenos restaurantes, cómodos hoteles, un agua purísima que se bebe sin sed y una indescriptible sensación de libertad alimentada por el silencio y la quietud con la que fluye todo por allí vendrían a completar el cuadro. Si encima se puede escoger un día laborable para pasarse por allí, cuando los turistas tienden a dejarla tranquila, la sensación que se llevará el visitante será de las que perduran toda la vida. Pese a que lo anterior ya es mucho, aún hay más. Capileira ejerce, en cierto modo, de frontera entre el Parque Natural y el Parque Nacional de Sierra Nevada y está llena de senderos que conducen a los dos principales picos del macizo montañoso, el Mulhacén, techo de la península con 3.478 metros, y el Veleta, que no le anda muy a la zaga con sus 3.398 metros de altitud. A los dos se puede subir a través de varios senderos que parten desde la localidad alpujarreña. En invierno, cuando hay nieve, hacerlo andando resulta complicado y hasta peligroso. Pero donde hay una dificultad se encuentra casi siempre una salida. En este caso, las raquetas de nieve , esos complementos a las botas de montaña que permiten desplazarse mejor por superficies nevadas y facilita tanto los ascensos como los descensos. Por desgracia, cada año hay menos nieve . Es cierto que se ve bastante desde la estación de invierno de Pradollano, pero también que allí se trabaja mucho para compactarla y hacerla asequible para los esquiadores y que, si no cae en abundancia de forma natural, se genera artificialmente con cañones que funcionan de noche. Pero en la montaña salvaje, por así decirlo, ya no es tan abundante. Pero rutas quedan. Por ejemplo, la que va desde Capileira hasta el Mirador Tajos del Ángel . Es circular, su nivel de dificultad es moderado y el circuito discurre por poco menos de cuatro kilómetros, con un desnivel de 262 metros, tanto positivos como negativos. Localizarla es relativamente fácil porque comienza donde acaba la carretera, en un punto en el que ya se entra en el Parque Nacional. Aquí conviene puntualizar porque el titular quizás llame a engaño: naturalmente, todo lo que se nombra aquí está dentro de Sierra Nevada, que tiene una extensión de 172.238 hectáreas y no sólo abarca parte de la provincia de Granada sino también, en menor medida, la de Almería . Lo que no se pisa, en este contexto, es la estación de esquí y, en definitiva, la zona más conocida del macizo. Los más experimentados pueden probar la ruta que lleva de Capileira al Mirador Puerto Molina y de ahí a los picos Prado Llano y Alto del Chorrillo . Este último está ya a más de 2.700 metros de altitud, así que el desnivel que se ha hecho ha sido de 1.178 metros. El trazado, también circular, es de algo más de 21 kilómetros y aunque la dificultad técnica es también moderada, hay que tomarse las cosas con más tiempo y más calma. En este caso, en el anterior y en todo, lo importante es andar siempre con prudencia y no pensar en el destino sino en disfrutar del camino. Un tercer camino lleva desde las cercanías de Capileira hasta La Piuca y Las Alegas , algo más de nueve kilómetros con un desnivel de 589 metros que pasa por uno de los refugios de montaña de Sierra Nevada, el de La Piuca. Es un lugar perfecto para tomarse un descanso y disfrutar de las monumentales vistas al Mulhacén, que casi se puede tocar con las manos. Aunque hablando de refugios cercanos, más conocido es el Poqueira , a 2.500 metros de altitud y lugar de paso para muchos viajeros que quieren llegar hasta lo más alto del Mulhacén, tanto en invierno como en verano. La página web indica que momentáneamente está en obras, que se acometen desde verano de 2023. Así que lo suyo, antes de aventurarse, es preguntar si ya está disponible. Fue construido en 1996 y dispone de aseos y duchas, dos cosas que vienen muy bien después de un día duro de montaña. Hay también una cocina para que el excursionista pueda prepararse algo y reparar fuerzas y dispone de cien plazas distribuidas en literas en varias habitaciones. Desde allí se organizan excursiones a puntos de interés; no sólo al Mulhacén , que sin duda es la más demandada, sino también a picos como el Alcazaba, el Puntal de la Caldera o el Cerro de los Macho. En verano también es posible llegar desde allí a lugares tan fascinantes como las Siete Lagunas. Todos y cada uno de esos viajes permitirán conocer a fondo la belleza de Sierra Nevada , un lugar incomparable y que es más asequible, en todos los sentidos, de lo que puede parecerle al que no ha profundizado un poco.