Baroja, el otro

A Pío Baroja lo hemos dejado convertido en una caricatura casi entrañable : la boina, la bufanda, el gesto torvo y ese deambular entre los viejos libros de Moyano como un espíritu de otro siglo. Tan eficaz ha sido el tópico, tan cómoda la postal, que se nos ha olvidado el otro Baroja: el aventurero . El viajero incansable que se movió por lugares inauditos —de París a Tánger, de Extremadura a Jutlandia — con la naturalidad con la que otros apenas se atreven a cambiar de barrio. Me gusta recordar, de vez en cuando, que don Pío, lector voraz de Stevenson , Defoe o Mayne-Reid, fue un peregrino en su patria y fuera de ella; un 'desgastaaceras' castizo, un... Ver Más