«No soy yo el que lo tiene que hacer». Pau Palacín respondía así tras el partido de la remontada al Ávila, en mayo pasado, cuando se le cuestionaba sobre su balance de cuatro meses en Cáceres. Llegó después la de Estepona y el ascenso a Primera Federación, con el valenciano poniendo la guinda al histórico éxito con el gol que supuso el 5-2. Después, para disgusto de los aficionados, se concretaría su marcha al Marbella en verano.