Más de 3.000 pueblos en España ya no cuentan con sucursales bancarias ni cajeros automáticos. Esta realidad afecta a más de medio millón de vecinos, en muchos casos personas mayores que dependen del dinero en efectivo para su día a día y que, ante esta situación, se ven obligados a coger el coche y desplazarse varios kilómetros hasta otro municipio para poder realizar un trámite o simplemente sacar dinero. No todo el mundo utiliza la tarjeta o el móvil para sus pagos cotidianos. En la España rural, el uso de efectivo sigue siendo una costumbre arraigada, una situación agravada por la falta de cobertura que en ocasiones impide el funcionamiento de los datáfonos. Esto convierte el acceso al dinero físico en una necesidad básica para miles de ciudadanos. Según el experto en economía de bolsillo José María Camarero, el sector bancario se encuentra inmerso en un "proceso de digitalización" que ha provocado una drástica reducción de su presencia física. "Solamente en los últimos 5 años se han cerrado casi 7.000 cajeros automáticos en toda España", explica. Las cifras son claras: hemos pasado de los 61.000 cajeros que había en el pico de 2008 a unos 43.000 en la actualidad. La banca justifica estos cierres por el aumento del uso de aplicaciones digitales por parte de los clientes. Sin embargo, Camarero plantea la duda: "¿La gente utiliza más las aplicaciones digitales porque los bancos han cerrado cajeros y oficinas?". En cualquier caso, el Banco de España califica este fenómeno como una "digitalización imparable" que, según el experto, "causa una brecha tremenda". Un ejemplo de esta realidad es Orcajuelo de la Sierra, un pequeño pueblo de 80 vecinos en la Comunidad de Madrid que nunca ha tenido un cajero. Como relata Óscar Álvarez, uno de sus vecinos, ahora deben recorrer 16 kilómetros hasta Buitrago de Lozoya para cualquier gestión. "Antes había una sucursal en el pueblo de al lado, Montejo de la Sierra, pero cerraron todo y desapareció", lamenta. La justificación que recibieron del banco fue escueta y directa: "no era rentable". La entidad, cuenta Óscar, se limitó a enviar una carta informando del cambio de sucursal sin ofrecer más explicaciones. Ante esta situación, la respuesta para muchos fue la "resignación", especialmente para aquellos que, como él, disponen de vehículo propio para desplazarse. Para mitigar el problema, una oficina móvil de CaixaBank visita el pueblo una vez al mes. Este servicio es fundamental, sobre todo para la gente mayor. "Hay veces que tienes a lo mejor 2, 3, 4 personas. Sí son útiles, es una cosa que está, para mi forma de verlo, muy bien hecho por, sobre todo por las personas mayores", afirma Álvarez. Camarero subraya las consecuencias de este abandono. Por un lado, se pierde la alta "bancarización" que siempre ha caracterizado a España, donde casi todas las operaciones económicas pasan por un banco. Por otro, se deja de lado a una población con ahorros de toda una vida y con ingresos estables, como las pensiones, un perfil de cliente muy valioso. Finalmente, el experto ofrece un consejo práctico clave para todos los ciudadanos, vivan donde vivan. Si en una sucursal se niegan a atenderle en ventanilla y le remiten al cajero, la legalidad de esta acción depende de su contrato. La entidad solo puede obligarle si esta condición está explícitamente detallada en el contrato de su cuenta. "Si no lo especifica en el contrato, me tienen que atender sí o sí en ventanilla", sentencia Camarero. Por ello, recomienda a cualquiera que vaya a abrir una nueva cuenta que revise esta cláusula para garantizar su derecho a una atención personal, un servicio cada vez más preciado en un sector en plena transformación.