Estaleiros Navais de Viana do Castelo (ENVC) nació a mediados de los años cuarenta como columna vertebral del programa portugués para la modernización de la flota bacaladera, ya titulada con honores entonces en los irreductibles caladeros de Terranova y Groenlandia. La compañía tuvo una hoja de servicio de altibajos —también la exhibieron Hijos de J. Barreras o Factorías Vulcano— y fue nacionalizada tras la Revolução dos Cravos; pese a los infinitos intentos de nutrirlo de pedidos y viabilidad por los distintos gobiernos de Lisboa, el astillero ENVC fue liquidado y sus instalaciones quedaron en manos del holding Martifer, que lleva poco más de una década dándole vida con éxito. En ellas han tomado forma cruceros fluviales, patrulleras militares de altura o cruceros premium, siempre con una activa participación de las auxiliares gallegas del sector naval.