¡El año en que todo puede girar! Estos serán los mercados financieros para este 2026

El año pasado comenzó con un consenso casi universal de que el único país en el que valía la pena invertir era Estados Unidos (EU). Terminó con mercados rivales que superaron ampliamente a EU, generando rendimientos el doble y haciendo que el país estadunidense pareciera mucho menos excepcional.Estados Unidos no se desplomó, por supuesto, porque su economía y sus mercados se vieran frenados por la avalancha de dinero que se dirigía hacia la inteligencia artificial (IA). La pregunta ahora es cómo y cuándo terminará la obsesión por la IA, y eso qué significará para el mundo. A continuación presento mis 10 principales tendencias para 2026.La burbuja de la IA se infla hasta que el dinero se agotaCon base en mi marco para detectar burbujas, la IA ahora cumple todos los requisitos en distintos grados; el mercado estadunidense impulsado por la IA, está sobrevalorado, tiene un exceso de inversión, está sobreapalancado y, tal vez lo más sorprendente, con sobrepropiedad. Estados Unidos es ahora el único país importante donde los hogares poseen más riqueza en acciones que en propiedades.Pero las burbujas no caen por su propio peso. Terminan cuando algún acontecimiento deja a las personas con menos dinero para especular e invertir. En el último siglo, el estallido de cada burbuja significativa, desde EU en 1929 hasta Japón en 1989 y China en 2015, estuvo precedido por un endurecimiento de las políticas monetarias por parte de los bancos centrales.De hecho, el endurecimiento de las condiciones monetarias hizo estallar burbujas incluso antes de que existieran los bancos centrales en la mayoría de los países. En 1720, la obsesión británica por las acciones de la South Sea Company estalló cuando los bancos holandeses suspendieron los nuevos préstamos.Durante el siglo XIX, una serie de burbujas ferroviarias estallaron en el Reino Unido y EU en medio de diversas formas de endurecimiento, incluyendo medidas de mano dura contra los préstamos con margen y la transición a un patrón oro, que limitó la oferta monetaria.La burbuja de la inteligencia artificial puede mantenerse inflada hasta que la liquidez comience a escasear, pero ese riesgo no se limita a que la Reserva Federal (Fed) suba las tasas de interés a corto plazo. Si por alguna razón la Fed pierde credibilidad o los flujos de capital hacia EU disminuyen, es probable que se disparen las tasas a largo plazo, y eso también podría ser el punto de inflexión para la burbuja de la IA.La crisis de asequibilidad impulsa las tasas al alzaLa “crisis de asequibilidad” en EU ya aleja el precio de las viviendas nuevas del alcance de los compradores jóvenes. Los abarrotes son 30 por ciento más caros que hace cinco años. Casi un tercio de los estadunidenses de bajos ingresos gastan al menos 95 por ciento de sus ingresos solo en artículos de necesidades diarias.La rabia popular está creciendo. La administración deDonald Trump siente la presión y habla de enviar cheques de ayuda de 2 mil dólares, mientras los demócratas amplían su ventaja en las encuestas antes de las elecciones de mitad de mandato de 2026. Un mayor gasto lo único que hará será agravar la inflación, y la Fed no cumple su objetivo de 2 por ciento ya durante 55 meses consecutivos.Sorprendentemente, el déficit presupuestario estadunidense se redujo en 2025, impulsado por los cuantiosos ingresos por aranceles. Ahora, bajo una administración que aprobó nuevos recortes de impuestos y planea más concesiones, parece que volverá a superar 6 por ciento del PIB este año.Otros mercados desarrollados que enfrentan problemas de deuda y déficit menos graves se enfrentan a la presión del mercado de bonos, como Francia, el Reino Unido y, especialmente, Japón, donde el rendimiento de los bonos de gobierno a 10 años aumentó considerablemente el año pasado.EU fácilmente podría ser el siguiente en 2026, y se enfrenta a consecuencias potencialmente mayores, ya que su economía hiperfinanciarizada depende en gran medida de la buena voluntad de los inversionistas.Desempeño internacional superiorEU nunca antes ha dependido tanto de las entradas de capital especulativo. En 2025, los extranjeros invirtieron 1.7 billones de dólares en acciones y bonos estadunidenses, suficiente para financiar todo el déficit de cuenta corriente estadunidense y contribuir más al equilibrio de las cuentas del país que en cualquier otro momento desde que comenzaron a registrarse los datos.Si la confianza en EU flaquea, las salidas de capital debilitarán significativamente el dólar. Históricamente, existe una fuerte relación entre la caída del dólar y la aceleración de los rendimientos en los mercados de valores internacionales.Un dólar más débil ayudó al resto del mundo a superar el desempeño de EU en 2025, reduciendo la participación del país en el índice bursátil mundial desde un máximo de 66 por ciento a finales de 2024 a 64 por ciento actual.Si bien es posible que el “excepcionalismo estadunidense” alcanzó su punto máximo, este cambio tiene un amplio margen de maniobra, dada la aún amplia desconexión entre la capitalización de mercados de EU y su participación de 26 por ciento en la economía mundial.La recuperación en los mercados internacionales, hasta el momento se ve impulsada principalmente por los inversionistas locales. A medida que los inversionistas extranjeros reconocen los riesgos en EU y las oportunidades en otros mercados, es probable que los flujos hacia mercados rivales tengan un repunte en 2026.Los mercados internacionales operan con un importante descuento de un tercio respecto a EU incluso cuando los fundamentos están cambiando a su favor.Después de estar a la zaga de EU durante los últimos 15 años, el crecimiento de las ganancias corporativas ahora es igual de sólido en los mercados internacionales, y más fuerte en los emergentes. En la última década, solo la mitad de las economías emergentes registraron un crecimiento del PIB per cápita más rápido que EU, pero esa proporción aumentó considerablemente el año pasado y se prevé que alcance casi 90 por ciento en los próximos cinco años.La calidad brillaEl fervor especulativo que domina los mercados mundiales proyectó una sombra sobre las acciones de calidad, una clase definida por un alto rendimiento sobre el capital, un sólido crecimiento de las ganancias y un bajo apalancamiento.Con el auge de la IA, que impulsa el comportamiento de riesgo –inflando las acciones con baja rentabilidad, y son altas en deuda y volatilidad– los inversionistas se alejaron de las acciones de calidad el año pasado.Para las acciones de calidad, 2025 fue testigo de una de las peores caídas relativas de la historia en los mercados desarrollados y la peor en los mercados emergentes. Sin embargo, ahora la tensión está a flor de piel, ya que las búsquedas en Google de la “burbuja de IA”se disparan y la gente empieza a buscar opciones más seguras.Como categoría, las acciones de calidad superaron a los índices mundiales en aproximadamente 2.5 por ciento anual durante los últimos 30 años, lo que se traduce en una enorme ventaja en la rentabilidad acumulada durante ese periodo: entre 2 mil 600 y mil 200 por ciento.El verdadero punto óptimo es el subconjunto de acciones de calidad que operan muy por debajo de su valoración a largo plazo. A nivel mundial, este grupo se concentra ahora en el sector industrial, y le sigue el financiero y las empresas de consumo discrecional.Luego de períodos similares de bajo rendimiento y con valoraciones tan bajas, estas acciones generaron rentabilidades de dos dígitos. Esto las ubica en una buena posición para una recuperación en 2026.Las dos máscaras de ChinaMucho se ha hablado de cómo un factor, la IA, frena la economía y los mercados de EU. Una historia similar se desarrolla en China, donde las exportaciones salvan la economía y la IA impulsa el mercado.Después de años de bajo desempeño, muchos inversionistas descartaron los mercados chinos como “imposibles para invertir”, lo que los dejó irracional y atractivamente baratos para finales de 2024.Registraron una fuerte recuperación el año pasado, pero principalmente gracias al optimismo que alimenta la IA. Fuera del sector de tecnología, el resto del mercado de valores chino sufrió un crecimiento negativo de las ganancias.Esto refleja el hecho de que la economía nacional china apenas crece, la lastra el peso de un mercado inmobiliario en crisis, un exceso de deuda y una población en declive. Pero la fortaleza define al sector exportador, que amplía su participación en los mercados mundiales y apuntala la economía en general.Sin el auge de las exportaciones, el crecimiento nominal del Producto Interno Bruto (PIB) sería de apenas 3 por ciento, significativamente inferior a la tasa oficial de alrededor de 4 por ciento.Los analistas y economistas de Wall Street aún instan a China a implementar nuevos estímulos, pero su sesgo keynesiano les impide ver los problemas subyacentes.La deuda total de China, incluyendo la de hogares y empresas, ya supera 300 por ciento del PIB; su déficit fiscal, aumentado (que incluye a sus influyentes gobiernos locales), supera 11 por ciento del PIB. Con la falta de dinero para estímulos, Beijing tendrá dificultades para gastar más, y la economía nacional seguirá decepcionando.El dumping chino en el blancoEntre las crecientes señales de que Donald Trump terminó con el aumento dearanceles, dada la crisis de asequibilidad en el país, una nueva controversia comercial global cobra protagonismo: el dumping de las exportaciones chinas.En los últimos dos años, China logró diseñar un drástico aumento de sus volúmenes de exportación al recortar los precios y mantener bajo el valor del yuan.Como resultado, China continúa ganando participación de mercado mundial a expensas de exportadores rivales, como Alemania, Francia y Japón entre las economías desarrolladas, y muchas potencias de fabricación consolidadas en el mundo emergente.China trabaja para reducir la dependencia que tiene de las ventas a EU y cambiar sus exportaciones a otros países, algo que vacía las fábricas en todo el mundo. Los más afectados son los países del sudeste asiático, Europa oriental y África, donde la industria de fabricación cayó significativamente como porcentaje de la economía, especialmente durante el último año.Se están acumulando señales de una reacción negativa. El número de investigaciones comerciales sobre el dumping chino aumentó más del doble desde 2023, alcanzando la cifra de 120 en todo el mundo.Desde Japón y Canadá hasta México y Tailandia, los países empiezan a imponer aranceles de represalia a China. La Unión Europea evalúa la posibilidad de aplicar normas “Hecho en Europa”. El presidente francés, Emmanuel Macron, advirtió recientemente, en Beijing, sobre desequilibrios comerciales “insostenibles”.Sin embargo, al tener en cuenta sus problemas económicos internos, es probable que Beijing no escuche. En 2026, el “dumping chino” podría competir con los “aranceles de Trump” como blanco de la ira mundial.Sudamérica da un giroUn giro a la derecha que comenzó hace dos años podría completarse este año en los principales países de Sudamérica, reforzando aún más el atractivo de algunos de los mercados regionales más rentables del mundo.Como me dijo alguna vez el expresidente chileno Sebastián Piñera, América Latina gira a la izquierda en los buenos tiempos y a la derecha en los malos. Y los tiempos no han sido buenos.La inseguridad, la corrupción y la inflación pesan cada vez más en el ánimo de los votantes. En ese contexto, líderes de derecha llegaron al poder hace dos años en Argentina, se impusieron el año pasado en Ecuador y Chile, y podrían repetir la fórmula este año en Perú y Colombia.El gran comodín es Brasil, el mayor premio político y económico de la región. Aunque el presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva parte como favorito, podría enfrentar un desafío serio en una segunda vuelta frente al candidato preferido de los mercados: el gobernador de São Paulo, el derechista Tarcísio de Freitas.La historia respalda el entusiasmo de los inversionistas. Durante décadas, los mercados bursátiles latinoamericanos han tenido un desempeño significativamente mejor bajo gobiernos de derecha.El año pasado fue una muestra clara: la región concentró algunos de los mercados con mejor rendimiento del mundo, con un crecimiento promedio superior a 50 por ciento, frente a 30 por ciento de los mercados emergentes en conjunto y apenas 16 por ciento en EU. Si la marea política sigue girando a la derecha, es probable que ese impulso continúe.Pero el clima político y financiero de la región no se explica solo por las urnas. La atención también se centra en cómo EU decida manejar el caso Venezuela tras el arresto deNicolás Maduropor fuerzas estadunidenses y su traslado a EU, tal como lo había prometido Donald Trump.En nombre de la estabilidad regional y del acceso rápido a las vastas reservas petroleras del país, la administración Trump ha dejado claro que busca negociar con los remanentes del régimen chavista, en lugar de respaldar de manera decidida a la oposición democrática en el exilio.El éxito —o fracaso— de esa estrategia no solo marcará el futuro inmediato de Venezuela, sino que podría definir hasta dónde está dispuesto EU a ejercer su influencia en el resto del hemisferio occidental. Y, por extensión, cuánto del actual optimismo de los mercados latinoamericanos logra sostenerse en el tiempo.La desregulación se vuelve mundialEl denominado Departamento de Eficiencia Gubernamental tal vez desapareció, pero el impulso de Trump para desregular no murió. De acuerdo con varios indicadores, los costos impuestos por las regulaciones disminuyen en EU, y ahora gran parte del mundo trata de competir. Incluso Europa, el “Silicon Valley de la regulación”, al parecer se da cuenta de que la innovación en nuevas normas no es necesariamente buena para sus economías.Desde picos inusualmente altos en 2024, EU generó menos de la mitad de nuevas regulaciones económicamente significativas el año pasado, y la Unión Europea generó apenas una cuarta parte de nuevas “normas legislativas”, con más recortes por venir. Una propuesta reduciría el número de compañías sujetas a las normas de sustentabilidad ambiental de la Unión Europea, de casi 50 mil a menos de 2 mil.Los mercados emergentes también empiezan a tomar el hacha. Argentina eliminó los controles de las rentas, triplicando la oferta de unidades disponibles. La “racionalización de la burocracia” redujo de días a minutos el tiempo que tardan las mercancías en pasar por la aduana en Malasia. Arabia Saudita podría levantar su límite de 49 por ciento a la propiedad extranjera.India está creando su propia comisión de desregulación, aunque con considerablemente menos Sturm und Drang (Tormenta e Ímpetu) que su predecesora estadunidense.Esta revuelta más silenciosa contra el Estado regulador cobra fuerza y ​​es probable que gane velocidad este año.Caída de la inmigraciónCon el cierre de las puertas de muchos países occidentales, es probable que el impacto económico de este giro histórico contra la inmigración aumente y se extienda en 2026.El colapso es impactante y no se limita a EU. En las últimas estimaciones se muestra que, desde los máximos históricos en 2023, la inmigración neta se redujo el año pasado 85 por ciento, hasta tan solo 500 mil recién llegados en Estados Unidos, y 50 por ciento, hasta 1.2 millones en la Unión Europea.En el Reino Unido, el pico se produjo un año antes, y el descenso se muestra igual de pronunciado, con una caída de la inmigración neta de 75 por ciento para llegar a 200 mil.Fuera de EU, la mano dura tal vez fue menos dramática y bien televisada, pero no careció de vigor. La Unión Europea redujo los cruces fronterizos en más de 20 por ciento en los primeros nueve meses de 2025, aceleró el rechazo de las solicitudes de asilo y ofreció incentivos financieros y diplomáticos a los países extranjeros para que aceptaran el regreso e impidieran las salidas.Antiguos polos de atracción de inmigrantes, como Canadá y Australia, retiraron sus alfombras de bienvenida, reduciendo la afluencia de estudiantes internacionales y (en Canadá) la oferta de permisos de residencia permanente. Incluso en España, tal vez el único gran país occidental que aún abre sus puertas, la oposición a los inmigrantes está aumentando en las encuestas, algo que beneficia a los partidos de derecha.En medio del temor generalizado a la IA y la amenaza que representa para el empleo, una continua caída de la inmigración ejercerá el efecto contrario. Reduce la fuerza laboral y le otorga a los sindicatos mayor poder de negociación, lo que podría aumentar los costos laborales y las presiones inflacionarias en 2026.Pico de alcoholEn la actualidad, una menor proporción de estadunidenses dice beber alcoholque en cualquier otro momento desde que Gallup comenzó a realizar la pregunta en 1939. Y no son los únicos que lo dejan.El consumo de los británicos acaba de alcanzar un mínimo histórico, y una tendencia similar se mantiene en los países desarrollados y emergentes, con caídas sorprendentemente pronunciadas en algunos que se sabe que disfrutan de una o dos copas o más. El ruso promedio bebe actualmente alrededor de 7.5 litros de alcohol al año, en comparación con los casi 10 de hace una década.Un resultado: tiempos difíciles para las acciones de las compañías de bebidas alcohólicas. En esta década, el precio de las acciones globales subió casi 60 por ciento, mientras que un grupo de 16 destilerías, bodegas y compañías cerveceras internacionales líderes bajó 35 por ciento, y la caída parece que se acelera.El consumo de alcohol disminuye en parte porque la gente se preocupa más por los efectos en la salud y, en algunos países, recurre al cannabis como la alternativa más segura. Tan solo en los últimos dos años, la proporción de estadunidenses que afirman que beber, incluso con moderación, es malo para la salud aumentó de 39 a 53 por ciento.Y las encuestas muestran que las personas menores de 35 años son mucho más propensas que sus mayores a preocuparse por los efectos en la salud. Siguiendo con la sobriedad de los jóvenes, es poco probable que esta tendencia vaya a tambalear y decaiga en algún momento, pronto.​KRC