"Hola, quería hacer un seguimiento para saber si aún está interesado en alquilar el estudio. Si es así, con mucho gusto puedo enviarle todos los detalles y las fotografías. Por favor, hágame saber si desea que se las envíe. Un cordial saludo". Así rezaba el correo que, sin ningún contexto previo, Daniel, de 22 años (nombre inventado para preservar su identidad) recibió el pasado martes 6 de enero. El joven vigués había estado buscando viviendas del estilo en Ourense el pasado septiembre, cuando le surgió una oportunidad laboral de un momento para otro. Pensó que el correo provenía de alguna de las ofertas que guardó en los portales inmobiliarios, por lo que accedió a que le compartiese la información.