El campo aragonés se planta ante Europa y alerta de la 'ruina' por el acuerdo con Mercosur

El campo aragonés, motor clave de la economía regional con una renta agraria al alza, se encuentra en estado de máxima alerta. El presidente de Asaja Huesca, Fernando Luna, ha expresado una profunda preocupación por el reciente acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, al que considera un golpe directo a la supervivencia del sector. A pesar de que los datos locales reflejan un crecimiento cercano al 15% en 2024, Luna advierte de que las políticas europeas están dando la espalda a los agricultores y ganaderos productivos. Luna define el pacto como una "competencia totalmente desleal", ya que abre el mercado a productos de países como Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Bolivia, que no están sujetos a la misma legislación laboral, sanitaria ni normativa que se exige en Europa. Esta situación, similar a la que ya ocurre con el acuerdo con Marruecos, permite a estos países "producir mucho, mucho más barato", generando un desequilibrio que amenaza directamente la viabilidad de las explotaciones aragonesas. El presidente de Asaja Huesca detalla que el acuerdo funciona como una "moneda de cambio" para las grandes multinacionales europeas. Según explica, venderán acero o coches a los países de Mercosur y, a cambio, el mercado europeo recibirá mercancía agrícola como carne, pollo, azúcar o arroz. "Mercosur no te va a pagar con dólares, sino que te va a pagar con mercancía", asegura Luna, quien compara esta situación con la entrada de cereal de Ucrania en los puertos europeos. Este intercambio comercial, sumado a una Política Agraria Común (PAC) con una ficha económica menguante y a lo que Luna califica de "gobiernos ambientalistas", aboca al sector a una situación límite. Advierte de que las explotaciones no pueden cubrir los costes de producción sin ayudas y critica que se prime una "agricultura verde" sobre la productiva. El aviso es claro: "Nos acordaremos de Santa Bárbara cuando truene". El malestar en el campo ha alcanzado un punto crítico y Fernando Luna confirma que habrá nuevas movilizaciones. "Estamos unidos en la desgracia y nos vamos a tener que unir para volver a protestar", afirma con contundencia. El objetivo es lanzar un mensaje claro contra las políticas que, en su opinión, están deteriorando el medio rural y amenazan con la "desaparición del tejido laboral" en los pueblos. Más allá del impacto económico, el presidente de Asaja subraya las consecuencias sociales, como la falta de relevo generacional y el avance de la despoblación. Defiende el papel del agricultor como garante del equilibrio territorial y medioambiental. "La agricultura sin los agricultores no sería agricultura, sería una selva", concluye, reafirmando que el futuro del mundo rural depende directamente de la supervivencia del sector primario.