Cada vez son más frecuentes las noticias sobre devastadores incendios forestales en lugares que, por sus características, no deberían sufrir este tipo de desastres. La tundra ártica, en Alaska pero también en Rusia, está viviendo una oleada de incendios que no tiene precedentes en 3.000 años, según acaba de confirmar un equipo de científicos que ha publicado los resultados de su investigación en la revista Biogeosciencies.