Durante años, la escena gastronómica malagueña ha crecido mirando al mar, al producto local y a la cocina tradicional. Sin embargo, en paralelo —y casi en silencio—, Málaga ha ido construyendo una red cada vez más sólida de restaurantes y bares veganos que hoy la colocan en lo más alto del panorama nacional. Tanto, que ya se ha colado en el top 3 de las ciudades más vegan-friendly de España. Según un reciente informe elaborado por ZAVA, Málaga ocupa la tercera posición del ranking nacional, solo por detrás de Granada y Alcobendas, superando a ciudades históricamente vinculadas a la innovación gastronómica como Barcelona, Madrid, Bilbao o Sevilla. El estudio ha analizado 48 ciudades españolas de más de 100.000 habitantes, teniendo en cuenta tanto restaurantes 100 % veganos como locales que ofrecen opciones veganas claramente identificadas en sus cartas, ajustando los datos en función de la población de cada ciudad. La capital malagueña alcanza una puntuación global de 9,09 sobre 10, destacando especialmente en varios indicadores clave: 5,76 restaurantes con opción vegana por cada 10.000 habitantes, uno de los valores más altos del estudio; 12,44 % de los restaurantes de la ciudad ofrecen opciones veganas; 0,168 restaurantes exclusivamente veganos por cada 10.000 habitantes, lo que supone un 0,36 % del total. Unos números que confirman que comer vegano en Málaga ya no es una excepción, sino una alternativa real, variada y cada vez más accesible. En lo más alto del ranking se sitúa Granada , que lidera con claridad gracias a una densidad de 10,16 restaurantes con opciones veganas por cada 10.000 habitantes, además de un 14,18 % de locales con alternativas veganas y una de las mayores concentraciones de restaurantes 100 % veganos del país. La segunda posición es para Alcobendas , que destaca por su elevado número de restaurantes exclusivamente veganos por habitante, un dato que ha sido clave para su alta valoración global. Más allá de los números, el auge de la cocina vegana en Málaga responde a una realidad palpable en sus calles: proyectos consolidados, propuestas creativas, precios diversos y una clientela cada vez más abierta a este tipo de cocina. Restaurantes veganos, locales plant-based y cartas con opciones vegetales bien trabajadas conviven hoy con naturalidad en el tejido gastronómico de la ciudad. Que Málaga se sitúe en el podio nacional no es casualidad: es el reflejo de una ciudad que ha sabido ampliar su identidad culinaria sin renunciar a su carácter, demostrando que el veganismo también tiene acento malagueño.