Olga Casado corta la única oreja en el festejo mixto de Manizales

Víctor Diusabá Rojas La novillera madrileña Olga Casado cortó este jueves la única oreja de un festejo mixto que significó la cuarta tarde de abono de la feria de la ciudad colombiana de Manizales, en la que su compatriota Marco Pérez, matador de toros, y el también aspirante colombiano Felipe Miguel Negret se fueron en blanco. Se lidiaron ejemplares de la ganadería Ernesto Gutiérrez Arango, dos toros y cuatro novillos, de comportamiento desigual. Con plaza casi llena, Pérez rescató lo poco que traía el primero de la tarde en materia de bravura. Faena de conocimiento y técnica, con temple de por medio como recurso. El manso se movió sin decir mucho. No hubo recompensa para el joven torero español por los fallos con la espada. El exigente segundo bis estuvo por encima de Felipe Miguel Negret tras la inexplicable devolución del original por mansedumbre. Pitos al aspirante colombiano. Vino Olga Casado a Manizales y lo hizo para quedarse con una faena en la que mostró temple y ligazón, además de resolución para hacer frente a un bravo novillo, animal con todas las cualidades que suelen tener sus buenos ejemplares. La oreja que cortó y la corona de café con la que se premia en esta ciudad a los triunfadores fue la mejor señal del éxito de Casado en ese turno. Pérez quiso dar un paso adelante en la ciudad que lo arropó recién llegó a Colombia, pero el cuarto de la tarde prefirió entrar en la nómina de los de Gutiérrez Arango que dieron la espalda en el festejo. La voluntad del salmantino y sus intentos por agradar chocaron con las nulas opciones del astado. Lo mejor de la tarde estaba por aparecer, un gran quinto de la tarde, hecho a la vez de bravura y nobleza, y, en especial, de acometividad digna de llevar sobre sus lomos la divisa que tantas glorias le ha dado a la cabaña brava colombiana. No dio respiro el de Gutiérrez, tanto al novillero Negret como a las cuadrillas. Justa vuelta al ruedo en el arrastre. El sexto no quiso seguir esa senda sino que, por el contrario, se fue, de principio a fin, a vivir en las tablas. Casado lo siguió en vano porque jamás obtuvo respuesta. Tres avisos.