El arte iconográfico ocupa un lugar privilegiado en la tradición cristiana como medio de contemplación, catequesis y transmisión de la fe. Lejos de ser una mera expresión estética, el icono es una auténtica teología en imágenes: se “escribe” en oración, siguiendo cánones transmitidos durante siglos, y conduce al creyente al misterio de Dios hecho visible en Cristo. En un tiempo marcado por la rapidez y lo efímero, el icono invita al silencio, a la mirada profunda y a la experiencia de lo sagrado. Días antes de la Navidad, el Seminario San Bartolomé acogió la bendición de un nuevo icono a cargo del administrador apostólico diocesano, Mons. Ramón Valdivia. La obra, de grandes dimensiones —140 centímetros de alto por 102,5 de ancho—, se inspira en el célebre Cristo de San Damián, pero lo reinterpreta desde la tradición bizantina, incorporando nuevos elementos teológicos y simbólicos, así como inscripciones en griego y latín que consagran la imagen. Se trata de un icono profundamente cristocéntrico y, al mismo tiempo, trinitario, eclesial, eucarístico, pascual, mariano y misionero, en el que se recogen, de forma armónica, los grandes misterios de la fe cristiana. Su autor es el padre Lázaro Albar, sacerdote diocesano y reconocido experto en iconografía cristiana. Con motivo de la presentación de esta obra, conversamos en el programa de hoy con el autor, para profundizar en el significado del icono, las técnicas empleadas en su elaboración, la importancia del arte iconográfico en la vida de la Iglesia y su valor como camino de fe. Además, escuchamos el mensaje que dirige a los fieles el administrador apostólico de nuestra diócesis, Mons. Ramón Valdivia. Y repasamos lo más destacado de la actualidad diocesana.