Ir al médico ya no es cosa de dos, doctor y paciente. En medio está, cada vez más, la inteligencia artificial. Más de 230 millones de personas en todo el mundo acuden cada semana a ChatGPT para consultas sobre su salud. Esa realidad, preocupante para muchos, no para de crecer. OpenAI anunció el miércoles una nueva función con la que impulsa a sus usuarios a compartir su historia clínica con el chatbot. Aunque la influyente start-up tecnológica asegura que no la ha diseñado para hacer diagnósticos, varios expertos coinciden en advertir de que esta prestación despierta varias dudas técnicas, jurídicas y éticas.