La vuelta a la rutina después de las fiestas de Navidad trae consigo para muchas personas un conjunto de síntomas conocido coloquialmente como síndrome posnavidad. Alfonso Echavarri, psicólogo y director del Teléfono de la Esperanza en Navarra, ha explicado que este malestar es un proceso de ajuste temporal que no debe confundirse con una depresión, aunque puede manifestarse con tristeza, apatía y ansiedad. Según el experto, el término hace referencia a un conjunto de síntomas que aparecen tras el periodo navideño, pero subraya que no está recogido en los manuales de diagnóstico clínico. Echávarri insiste en diferenciarlo de la depresión: "No tiene que ver con un trastorno depresivo porque se acaben las navidades". Se trata, en cambio, de un malestar pasajero que incluye peor calidad del sueño, falta de concentración, irritabilidad, cansancio y una particular sensación de vacío. Este último síntoma, la sensación de vacío, puede llevar a que el comienzo del año se perciba como "una losa", llevando a la persona a preguntarse "¿y ahora qué hago yo?". El regreso a las exigencias del día a día es el principal detonante. La vuelta a los horarios laborales, los colegios o la logística del hogar supone un ajuste temporal que puede generar estrés. A esto se suma el factor emocional de la distancia, ya que el fin de las fiestas a menudo implica la marcha de familiares y seres queridos, dejando una sensación de vacío. Otro factor clave son los gastos excesivos durante las fiestas, que dan paso a la conciencia de la "famosa cuesta de enero" y, en ocasiones, a un sentimiento de culpa. Además, el cambio de hábitos en la alimentación y la bebida tiene repercusiones físicas y emocionales. Según Echávarri, los excesos pueden generar "procesos inflamatorios" que "se pueden asociar fácilmente a procesos de ansiedad". El psicólogo recalca que "la mayoría de las veces es un proceso que se resuelve naturalmente y no genera mayores problemas en pocos días". Sin embargo, si la tristeza o la ansiedad persisten durante semanas, podría ser una señal de que "hay algo por debajo", como un trastorno del estado de ánimo no diagnosticado. En esos casos, Echavarri recomienda encarecidamente consultar a un profesional, ya que los problemas de salud mental "por sí solas se arreglan muy poquitas veces". El psicólogo recuerda que "las personas necesitamos otorgar sentido a nuestras vidas, sentido a lo que hacemos", y buscar ayuda es el primer paso para abordar el problema de fondo y no quedarse simplemente en la superficie del bache posnavideño.