Construyó un lago para criar peces y terminó creando un santuario salvaje. La granja que se convirtió en un ecosistema vivo en solo 1.000 días

Lo que empezó como un proyecto técnico para criar lubina tigre terminó atrayendo águilas, ciervos, búhos, mapaches y depredadores. En menos de tres años, un campo de maní se transformó en un laboratorio natural donde agua, comida y estructura reescribieron las reglas. Nadie lo planeó así. Y ahí está lo fascinante.