Sororidad en la vejez

‘La hermana aprendida’ (Bartleby Editores), de Ana Martín Puigpelat (Madrid, 1968), es una exploración lúcida y llena de ternura de la vejez femenina, del cuidado mutuo y de la memoria, a través de la convivencia de dos cuñadas que sobreviven en el silencio isquémico de un piso de una capital cualquiera que deviene en imagen de la decrepitud, del tiempo clausurado y del amparo. Alejada del sentimentalismo y de los fáciles clichés identitarios, la poeta se atreve a nombrar una realidad invisibilizada y a vindicar la sororidad entre dos mujeres ancianas, desde la desnudez y la autenticidad.