Alejandro Arribas compareció por tercera vez ante los medios de comunicación desde que en julio se anunciara su desembarco en el FC Cartagena. Esta vez lo hizo ya como presidente de pleno derecho, con la compraventa cerrada y el 100% de las acciones en manos de su empresa, Cortadone Inversiones. Sin embargo, lejos de disipar todas las dudas, su intervención dejó una sensación ambivalente en el entorno albinegro: muchas explicaciones, abundancia de contexto y voluntad de transparencia, pero también la impresión de que el club sigue navegando entre urgencias económicas, promesas por concretar y una credibilidad aún por reconstruir tras meses de silencio, anuncios fallidos y una transición interminable.