Encontrarse por las calles del municipio diversos carteles en comercios que exigen la destitución de la directiva del instituto local no suele ser un indicativo de buena sintonía entre las familias de alumnos y en el centro. Programar las reuniones de la Junta Escolar a las 11 de la mañana, en tiempo de recreo para los alumnos y en mala hora para las obligaciones laborales de los representantes de padres tampoco es una señal de facilitar las cosas. Informar a estas mismas representantes de que sólo se responderá a sus cuestiones por correo, y en un plazo de tres meses al no haber un imperativo legal que diga lo contrario, ya habla de una intención de confrontación más de cooperación. Pero es que si todos estos condicionantes suceden en el mismo centro, lo que resulta es un conflicto comunicativo constante del que solo parece haber solución por vías gubernamentales o administrativas.