Una vez más los vi pasar. Imposible perdérselo. Podrán cambiar las fisonomías, pero no la magia; podrán cambiar los deseos, pero no la ilusión. Los Reyes Magos volvieron a recorrer las calles y, un año más, el tiempo pareció concedernos una tregua. Una pausa necesaria para recordar que todavía existen espacios donde la esperanza se permite levantar la voz y hacerse visible.