En 1946 toda la atención mundial tenía sus ojos puestos en Nuremberg. El Tribunal Militar Internacional juzgó a los más altos jerarcas nazis en la Sala 600 del Palacio de Justicia de la ciudad bávara. Se cumplía así la resolución adoptada poco antes por los aliados en la Conferencia de Londres de que los primeros procesos se celebraran en esta ciudad, principalmente por su especial simbolismo y motivos de infraestructura.